El presidente de los EEUU se sintió impotente frente a lo que el llamó el "lobby del armamento" y lloró en público mientras hizo su discurso anunciando cómo quiere terminar con el problema. Además, llamó al desarme.
El ciudadano común compra y vende armas con una facilidad pasmosa que a Obama hoy le preocupa.
Acaba de enviar al Congreso de su país algunas soluciones legales para empezar el desarme de las personas.
Obama quiere poner un cepo a la libertad de estar armado y, si se aprueban las nuevas leyes será muy difícil que cualquiera circule como un cowboy en el país. Los controles le costarán US$ 500 millones al Estado.
El presidente insistió en que sus medidas no son un complot para, como afirman la mayoría de los republicanos, incautar armas y restringir el derecho a portarlas, cuestión que la segunda enmienda de la Constitución estadounidense garantiza.
Con el anuncio del desarme, Obama puso en el debate qué es más importante: ¿la libertad de vivir armado, con el peligro que eso significa, o la seguridad que merece la comunidad para no lamentar tantas muertes?
El dilema que lanzó Obama ya fue tratado antes por el psicoanalista Freud y el filósofo Bauman.
Freud en su ensayo "El malestar de la cultura" planteó su visión: "Cualquier forma de infelicidad determinada socialmente es un reto, un ultraje y una llamada a las armas". A su vez, Bauman recordó irónicamente: "Hace cien años, la historia humana solía representarse como un relato sobre el progreso de la libertad" .
El uso de armas mata 30.000 personas por año en los EEUU; paranoias y diferencias interpersonales han provocados masacres.
La seguridad en el lazo social de los norteamericanos hasta ahora es pura ilusión.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora