El mesianismo es el padre del fanatismo.
El déspota acude a doctrinas que presenta como dogma, es decir, principios que no admiten duda y que no se discuten. Y el populismo es el instrumento que utiliza el déspota para usufructuar la fuerza social en beneficio propio, como medio de acumular y monopolizar poder, seduciendo a esa sociedad para ser reconocido como su "salvador".
Para lograrlo inocula en sus súbditos el dogmatismo, que elimina la duda y cancela la controversia y el debate, porque ofusca la mente y la deslumbra. Aceptar el dogma ciegamente equivale a impedir pensar con claridad y perder la posibilidad de ver, de reconocer la verdad.
La consecuencia de esa conciencia obnubilada es la fascinación: el que ya no piensa se hipnotiza, siente tal atracción por el dogma y el mesías, que se exacerban las emociones al punto de entregarse al caudillo en cuerpo y alma.
Se ha originado el fanatismo.
La mente ha perdido su capacidad de imponer la voluntad propia, ha entregado el dominio del propio ser, lo ha transferido. Ha claudicado ante la voluntad ajena.
Así el hombre ha perdido el aspecto esencial del ser humano: la libertad. Se ha esclavizado a sí mismo y con la mayor desdicha: no se ha percatado de su sometimiento.
"El kirchnerismo quiso reemplazar la realidad, rectificando el pasado y proscribiendo el futuro".
La última década ha dejado en la Argentina a una parte de la sociedad en un estado de extrañeza y de asombro, ante la conducta de otra porción de la población, que manifiesta un grado eminente de aprobación a un estilo de gobierno kirchnerista que se ha evidenciado: autocrático, que no admitía disentir y calificaba de desestabilizadora cualquier opinión divergente, que hizo del engaño y del miedo un modo de gobierno, que quiso reemplazar la realidad con un relato que rectificó el pasado, negó el presente y proscribió el futuro, que arrasó con cuanta ley se le oponía, que desterró al país de las demás naciones, que transmutó un pueblo de trabajo en otro del ocio y la prebenda, que multiplicó pobreza y miseria como recurso electoral, que robó inmensas riquezas del erario público y transfirió al sucesor las arcas vacías y le anticipó las deudas.
¿Cómo es posible se pregunta- que haya gentes que no vean y reprueben semejante latrocinio, que no lo reconozcan aun viendo las cámaras delatoras del robo descarado y el desfile de los imputados por los estrados de la Justicia?
Pero lo más incomprensible: ¿cómo es que ocurra eso no sólo entre quienes están menos informados, sino también en quienes se distinguen con conocimientos e información suficiente, con capacidad de juicio e instrucción y, más aún, en quienes son profesionales universitarios e incluso académicos?
Solo puede entenderse semejante obcecación, cuando se advierte que el fanatismo, esa perturbación del intelecto del que acepta y asume sin controvertir el dogma axiomático; que obnubila la conciencia y exacerba las emociones hasta hacer perder el dominio sobre la propia voluntad y con él la libertad; ese fanatismo digo, no es signo de ignorancia o de incultura, sino calamidad que también penetra en las academias y en los claustros.
Porque hay iletrados libres, y también eruditos que se han esclavizado a sí mismos
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Sección Editorial

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jose rojas
jose rojas · Hace 7 meses

Lo que pasa es que las camaras muestran hechos Judiciales y son para NO mostrar los despidos, la inflacion de canasta basica, aumento de pobreza como aquella gente en oran buscando comida en basural (en esta misma edicion) Consecuencias del Ajuste brutal de este plan economico

Ruben Barraza
Ruben Barraza · Hace 7 meses

Y ESTE REVERENDÌSIMO HIJO DE PUTA¿ QUIEN CARAJO ES?


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