Un tema en especial ocupó durante un año a los periodistas Frederik Obermaier y Bastian Obermayer del diario alemán Süddeutsche Zeitung: la miríada de sociedades offshore y sus ramificaciones en todo el mundo, creadas por el estudio panameño Mossack Fonseca. Una fuente anónima suministró al diario un caudal de datos, entre correos electrónicos, contratos y otros documentos. "Cuando pudimos ver los primeros paquetes de datos, nos dimos cuenta al instante de la dimensión del asunto", dijo Frederik Obermaier en una entrevista en Munich. "Rápidamente llegamos al nivel de jefes de Estado y de gobierno".
Obermaier es redactor de la sección de investigación del Süddeutsche Zeitung. Estudió geografía económica y periodismo y fue becario en el diario antes de asumir el puesto de redactor. Con tan sólo 32 años, ha sido galardonado con el Premio Helmut Schmidt y el Wächterpreis.

¿Qué motivos alegó la fuente anónima para entregarles los datos?
La fuente indicó que su intención era claramente moral con la frase: "Quiero que estos delitos se hagan públicos".

Ustedes acudieron a otros colegas para analizar el gigantesco volumen de datos. Al final participaron unos 400 periodistas de 80 países. ¿Cómo hicieron para mantener tanto tiempo en secreto unas relevaciones tan delicadas?
A decir verdad, es algo que también a mí me asombra. Contábamos con que en algún momento algo se filtraría. Si cada uno se lo contaba a una sola persona, ya hubiéramos sido casi mil los enterados. El riesgo era grande. Por eso desde el principio insistimos en que se debía mantener la confidencialidad hasta el final porque si no peligraba todo el proyecto.

¿Han conseguido analizar todo el volumen de datos en un año de investigación?
No, definitivamente no. El año pasado conseguimos llegar hasta el final de algunos casos. Pero sigue habiendo decenas de pistas que no hemos podido seguir todavía. Con todo el material que tenemos no podemos descartar que en cinco años estalle un escándalo en el que una pieza que faltaba sea encontrada entre estos datos.

¿Cómo se siente cuando uno está en posesión de informaciones tan explosivas?
Uno se siente raro cuando ve quiénes figuran en los datos: criminales, mafiosos, jefes de Estado, acólitos de autócratas. Son toda gente que tiene interés en que todo esto no salga a la luz. Personalmente no tengo mucho miedo. Vivimos en Alemania en un entorno en el que uno se puede sentir seguro como periodista. Más me preocupan los colegas que trabajan e investigan en países en los que el Estado de Derecho no funciona muy bien. En esos casos, lo que está en peligro es su vida.

¿Entregarán el material a la fiscalía?
No. No somos el brazo de la fiscalía. Somos periodistas. Las autoridades cuentan con suficientes recursos para poder combatir chanchullos como éstos. Otra cosa es si los utilizan.

Con su colega Obermayer reunió sus pesquisas en el libro titulado "Panama Papers - Die Geschichte einer weltweiten Enthüllung ("Panamá Papers - La historia de una revelación mundial"). ¿Estarán en algún momento todos los datos de las filtraciones disponibles en internet?
El Süddeutsche Zeitung no colgará todo tal cual en internet. No todas las personas que figuran en los documentos tienen relación con algo ilegal. No sería compatible con las leyes alemanas publicar todo en la red. El criterio decisivo es el del interés público.

Fuente: La Nación

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