El Gobierno sintió el cimbronazo, pero desdramatizó el resultado y ascenso de Trump no alteraría el plan de establecer relaciones al máximo nivel con Washington. "Que hayan tenido alguna diferencia no implica que entorpezca las relaciones entre los estados", sostuvo un funcionario. Muchos analistas coinciden en que, junto con el Brexit británico, la victoria del republicano es un mensaje de sectores postergados o perjudicados contra la globalización, especialmente contra los acuerdos de libre comercio.
Los cortocircuitos políticos de los últimos años entre la Argentina y Estados Unidos conspiraron contra el comercio bilateral, pero la sintonía de los últimos meses apuntaba a mejorarlo. Hace unos días el representante comercial de la administración Obama, Michael Froman, anunció que ese país evaluaría incluir nuevamente a la Argentina en el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), justamente para facilitar el ingreso de productos a ese gran mercado. El ministro de la Producción, Francisco Cabrera, llegó a hablar de entablar un tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos (luego se aclaró que sería a través del Mercosur).
Ahora, esa hoja de ruta quedó en suspenso. Contrariamente, con Trump el proteccionismo parece sumar al jugador comercial más importante y puede acelerar tendencias mundiales en esa línea, mientras el modelo macrista incluye la apertura económica dentro de su plan de desarrollo.
Esta divisoria encendió nuevas alertas en el empresariado nacional.

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