Socavón, hoyo, agujero, rodera, zanja, depresión, hundimiento, badén son sinónimos de bache. A diario, el transeúnte y conductor se topa no con uno, sino con un montón de estos por las calles de toda la ciudad. Al igual que la variedad de sinónimos, hay baches para todos los disgustos.
El verano se acerca y con él la llegada de las persistentes lluvias. El Tribuno recorrió algunos sectores de la ciudad y dialogó con la gente. El malestar por las calles rotas, ya sea por bache o arreglos de la empresa Aguas del Norte, es generalizado, y se agudiza por el tiempo en que se demoran en terminarlos. Pese a la puesta en funcionamiento hace un año de la Planta Asfáltica Municipal, que prometía pavimentar tres cuadras por día y dejar hasta diciembre las calles impecables, las quejas crecen. Si bien hay más calles pavimentadas, los vecinos señalan que estas obras, al igual que los bacheos, no se realizan de forma adecuada, por eso no duran.
En la zona sur, sobre la calle Ivonne Retamoso de Iñíguez sin número de barrio Limache (a la altura de la manzana 4 etapa 6) hay dos pozos: uno casi en la esquina donde para el colectivo y el otro a media cuadra. El primero ya lleva unos cuatro meses y el segundo lo abrieron la semana pasada.
Ester Aguirre, que vive en la cuadra, reclamó: "Los pozos que hace Aguas del Norte son un problema y un verdadero peligro. Los abren y después demoran una eternidad en arreglarlo y otra en taparlo. Encima en este sector tenemos inconvenientes con las cloacas con frecuencia, en la esquina hace varios meses abrieron uno que todavía no logramos que lo tapen y ahora ya se abrió otro".
Sobre Adolfo Gemes, entre Ameghino y Necochea, no hace mucho que arreglaron la calzada, pero el asfalto se volvió a hundir. Más allá se formó una mezcla de ripio y barro por las recientes lluvias.
Sobre la calle Juana Moro de López al 300, entre los barrios Vicente Solá y El Pilar, hace poco más de dos semanas la empresa Aguas del Norte abrió un pozo y lo dejó semitapado con los mismos escombros y sin la señalización correspondiente. El agua de lluvia encontró un lugar para estancarse y ya se comienza a ver basura.
Por la experiencia, los vecinos están inquietos debido a que justo enfrente de este pozo hasta hace unos meses hubo otro al que le llegaron a festejar el cumpleaños número 2. Después lo arreglaron, pero ya se está rompiendo otra vez.
Don Tomás Colque reniega y señala: "Dos años estuvo ese bache y después de tanto reclamar lo arreglaron, pero no duró ni 20 días. Es que hacen las cosas mal, por ejemplo, ahí hicieron una capa de hormigón de apenas 10 centímetros de grosor cuando tendría que ser de 20. Para colmo, por esta calle el tránsito vehicular es impresionante", se quejó.
En Pueyrredón al 2.600, desde hace unos 16 años un lomo de burro levantado más de la cuenta y con hierros sobresalidos puede sorprender al conductor desprevenido. Unos metros más allá deberá esquivar otro socavón que forma parte del paisaje.
Para Antonio Benítez, que frecuenta el barrio Miguel Ortiz, es lamentable el estado de las calles, por donde vayas tenés que andar esquivando los pozos. Ya no hacen falta los lomos de burro para que bajen la velocidad. Aparte de provocar daños a los vehículos también perjudica a las personas adultas y niños que cruzan las calles porque en muchos casos estos pozos están en las sendas peatonales obstruyendo el paso".

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