El 2016 es uno de los años más complicados para un análisis de perspectivas de precios de los comodities agropecuarios.
Además de considerar la producción y oferta, demanda y consumo, el clima, las importaciones y exportaciones, en los últimos tiempos debemos considerar otras que son: situaciones económicas complicadas de regiones enteras, inconvenientes financieros de países importadores, conflictos geopolíticos, juicios políticos a jefes de Estado, investigaciones de corrupción de mandatarios inescrupulosos, cotización del petróleo y metales preciosos, etc.
En el caso del maíz, a pesar de esperarse buenos rindes y una producción aceptable en el hemisferio sur, la demanda se encuentra más activa que en meses anteriores. Aparece China adquiriendo grandes cantidades del cereal y Sudáfrica, ante sus serios inconvenientes climáticos, compró más de 5 millones de toneladas de maíz que no tenían previsto hacerlo. También debemos considerar el aumento en los guarismos de exportación de EEUU, siendo mayores a los esperados por los analistas internacionales. También debemos tener en cuenta la liquidación que viene ocurriendo por parte de los fondos de inversión en sus posiciones vendidas, generando una ola de compras en época de tranquilidad de demanda.
Para la soja, el panorama a pesar de ser dinámico muestra ciertas posibilidades de sostenimientos y quizás mejoras en sus valores. Por el lado de la demanda aparece China con un aumento interesante de la molienda de porotos y lógicamente mayores necesidades de importación de soja. Según analistas internacionales estiman que el gigante asiático tendrá que importar más de 87 millones de toneladas este año, cuando las últimas estimaciones indicaban cifras cercanas a las 81 millones de toneladas. También existió un leve aumento del consumo interno en los países de la Unión Europea y el resto del sudeste asiático. Este sostenimiento y leve aumento en la demanda mundial, con una oferta ya prácticamente definida, hace que se pueda considerar que el momento de las bajas o mercado de precios amesetados esté llegando a su fin.
En el caso del trigo, es el producto que quizás menos optimismo tenemos, porque existe en el mundo gran cantidad de stocks en los principales países consumidores. Seguimos viendo que el consumo se mantiene constante sin posibilidades de aumentos en el corto plazo. Pero el clima podría jugarle una mala pasada a los farmers norteamericanos, porque las excesivas lluvias del medio oeste de los EEUU y la falta de agua en las planicies del sur hacen considerar que pueden llegar a tener una merma interesante en su producción. Y si los productores del gigante del norte de nuestro continente obtienen menores rindes por hectárea, se notará en los guarismos finales de producción de trigo.
Atención, temas importantísimos a tener en consideración: los conflictos geopolíticos mundiales que vienen ocurriendo en los últimos meses, la situación incómoda e insostenible del partido gobernante en Brasil, los terribles y ominosos atentados terroristas que ocurrieron en las últimas semanas, la posible volatilidad de los precios del petróleo, el oro y demás metales preciosos, y la influencia del clima en los países productores de materias primas.

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