Los mil puestos de venta ilegal y las veinte "saladitas" que existen en Orán la ubican como una de las ciudades con más comercio clandestino en la Argentina. La condición de paso fronterizo le otorga a la zona características que, para los referentes del sector comercial oranense, representan una situación completamente fuera de control.
"Me gustaría que vieran la playa de camiones de la ciudad para que tuvieran noción de lo que sucede en Orán. La actividad del comercio ilegal ocupa más de la mitad del mercado. Y representa una situación que se encuentra completamente desbordada", dijo a El Tribuno la representante del Consejo Económico y Social de Orán, Mabel Bruno.
Sin la cantidad de controles necesarios para contrarrestar el contrabando de mercadería, Bruno resaltó la importancia de reforzar la vigilancia de la frontera. "Esto es un pedido que venimos haciendo hace muchos años. Todavía estamos esperando que vuelva a funcionar el puesto de control que Rentas tenía llegando a Pichanal", destacó.
Con la convicción de que el comercio ilegal incide en la desaparición de la formalidad, Bruno consideró que los puestos irregulares no representan fuentes genuinas de trabajo sino trabajo en negro para oranenses, tucumanos, jujeños y también bolivianos.
Según el indicador de penetración del comercio informal que elabora la CAME, la peor situación la experimenta actualmente la localidad santiagueña de Río Hondo. Allí, en promedio, se registró un negocio clandestino cada veinte residentes. La plaza es pequeña en cantidad de pobladores pero recibe gran flujo turístico en invierno por sus atracciones termales y se suele colmar de vendedores informales para esa época.

La falta de controles

La falta de controles sobre el comercio ilegal constituye el factor común por el que reclaman las diversas cámaras y entidades que nuclean al sector comercial en la Argentina.
Según la medición efectuada por la CAME, cada vez en más municipios se considera que las supervisiones no alcanzan. Ese aumento se debe básicamente al crecimiento del comercio clandestino.
Para la entidad, una de las consecuencias de la crisis económica actual es el crecimiento de la cantidad de vendedores ilegales. Las denominadas "saladitas" propician que muchos individuos se sumen a esta forma precaria de empleo. En agosto, en el 79,4% de las ciudades relevadas señalaron que los controles son insuficientes.


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Sección Editorial

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enrique alcala
enrique alcala · Hace 2 meses

Es la plaga de bolivianos peruanos y toda esa clase de lacra, a ellos nadie los controla.


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