El primer salteño en el clero arquidiocesano católico ortodoxo recibió ayer su ordenación diaconal y en la parroquia San Jorge esta celebración se vivió como un sueño comunitario cumplido. Juan Alberto Torres (33) es profesor y licenciado en Historia por la Universidad Nacional de Salta y licenciado en Teología por el Instituto de Teología San Juan Damasceno de la Universidad de Balamand (Trípoli). Finalizó sus estudios en el Líbano en 2014. Volvió a Argentina y fue puesto en servicio de la catedral San jorge en Buenos Aires. En 2015 contrajo matrimonio con la licenciada en Química Joelle El Hajj (24), a quien conoció en el Líbano.
Monseñor Siluan Muci, arzobispo ortodoxo de Buenos Aires y de toda la Argentina del Patriarcado de Antioquia, le comentó a El Tribuno que dispuso que la ordenación del joven se oficiara en Salta porque "aquí están su familia y los jóvenes con quienes creció y sirvió a la Iglesia". Señaló, además, que la celebración coincidió con el encuentro de la juventud ortodoxa, que una vez al año reúne a los grupos juveniles de toda Argentina. De esta manera los numerosos jóvenes presentes fueron testigos de un testimonio de fe, sacrificio y servicio.
El metropolita Siluan subrayó la exigente y pormenorizada instrucción que los jóvenes reciben en el Líbano. "Es una carrera bastante dura por los cambios que tienen que experimentar y los idiomas, el árabe, el inglés y el griego, que tienen que aprender. Como también es un buen cantor, Juan aprendió la música bizantina, que forma parte de la tradición de la Iglesia ortodoxa", destacó.
Durante el oficio religioso reinó un clima colmado de emoción, especialmente visible en los ojos de Ana María Saravia, la madre de Juan Alberto, quien recibió de Muci un presente: una imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro.
"Yo le agradecí a doña Ana porque tiene muchos hijos y el padre de Juan falleció muy temprano. Ella tuvo que hacerse cargo de una familia numerosa pero a su hijo, como una inspiración, siempre lo alentó para que pudiera tomar un camino de servicio. Además, el padre Efran Kasuf murió en los brazos de Juan porque estaba con él en la parroquia. El padre estaba muy enfermo, ya tenía una pierna cortada y a Juan le gustaba estar en la Iglesia y asistirlo. Luego, cuando vino el actual párroco, Adolfo Barrionuevo, lo sumó a la familia y es así como la vocación de Juan creció de a poco hasta coronar hoy el deseo y la oración de una madre", expresó Siluan Muci.

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