Desde una cuenta de facebook con el usuario Elizabeth Kuervita incentivan la ocupación ilegal de terrenos. El llamado expresa: "Todas aquellas personas que necesiten de verdad un terreno están convocados esta noche a las 22 hs a la toma de terrenos en la zona sureste de barrio Solidaridad, al lado de donde se realiza la feria (americana) los días sábados y domingos...". El mensaje agrega: "Si pueden lleven elementos para desmalezar".
La ocupación ilegal de terrenos crece de forma alarmante en Salta. A la necesidad real de muchas familias se suma la operación de verdaderas mafias que lucran luego con la venta de lotes. La metodología conlleva en principio el delito de usurpación y en algunos casos le siguen el de estafa y asociación ilícita.
"La toma de terrenos no va a parar mientras el Gobierno de lugar a que eso suceda, porque hacerse de un terreno lleva un mínimo esfuerzo y unos días de protesta, mientras que el resto de los salteños tenemos que ahorrar gran parte de nuestra vida para poder comprar legalmente un lote. Esto es injusto. Son miles los casos que se conoce que después los venden y así continúan", se quejó Elena, una vecina de la zona.
Según un experto en la materia, "a diferencia de lo que sucede en otros países, la experiencia muestra que los jueces son muy reacios a ordenar un rápido desalojo por medio de la fuerza pública, cuando los ocupantes son grupos de personas. Y cuanto más numerosos sean, mejor para ellos y peor para el afectado".
El "efecto contagio"
Los antecedentes de usurpaciones que no lograron frenarse a tiempo generan un "efecto contagio", en una sociedad en donde existe una profunda crisis habitacional. A esto se suma la permanencia de grandes fracciones de tierra desocupadas u ociosas y en aparente estado de abandono en inmediaciones de populosas barriadas, que se convierten en una "tentación".
En muchos casos, para evitar episodios de violencia las autoridades optan por salidas negociadas o lo que es aún más habitual, se tramitan expropiaciones para indemnizar a los damnificados por los usurpadores. En síntesis, muchas de estas situaciones terminan por incentivar el "efecto contagio".
Una familia sin vivienda
Elizabeth es una joven mujer que carece de vivienda y se encuentra a cargo de dos niños. Encontró cobijo en una familia de Solidaridad que le facilitó un lugar donde vivir. Tal vez por desconocimiento de las implicancias que pudo tener su publicación a través de facebook, de un mensaje que había recibido de un tercero que convocaba a la toma. Dijo haber recibido insultos por mensajes privados a través la red social.

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