Como todo en la vida los excesos son malos. Los médicos no han dudado en llamar ortorexia al tipo de "trastorno obsesivo que lleva al individuo a adoptar una alimentación sana donde controla de forma estricta y exhaustiva todos los componentes de los alimentos que consume", definió Liliana Grimberg, coordinadora del área de Nutrición del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna.
La profesional explicó que, al igual que los veganos, el ortorexo tiene la obsesión de evitar cualquier producto que contenga ingredientes de origen animal y seguramente evitará los huevos, azúcares, lácteos y grasas, lo que lo llevará a evitar comer fuera de su casa porque no podrá estar seguro de que en la casa de un amigo o en un restaurante lo que coma sea completamente sano.
La fijación por la alimentación sana es tal que algunas de sus características son "llevar envases, quedar paralizado en el súper para elegir el brócoli menos tóxico, dejar de concurrir a reuniones sociales donde la comida no sea sana, no sentarse en la mesa con la familia para no ser criticado".
"Esta situación puede llevar a un cierto orgullo, es decir, pueden pensar que son más inteligentes que los demás porque consideran que llevan una alimentación más saludable. Al mismo tiempo son capaces de sacrificar el gusto o el placer de comer por el hecho de estar comiendo algo que consideran sano o de calidad", explicó Grimberg.
Pero este trastorno alimentario no se termina acá, de manera progresiva la persona irá añadiendo alimentos a su lista de "lo prohibido" y puede llegar a dedicar dos, tres o más horas diarias a organizar su dieta, además de recorrer grandes distancias para conseguir determinados productos por el mero hecho de que son ecológicos. Algunos llegan al extremo de eliminar todos aquellos utensilios que no sean de madera o cerámica.
Según la Organización Mundial de la Salud, la ortorexia afecta al 28% de la población de los países occidentales y se prevé que la cifra vaya en aumento dada la psicosis que generan los medios de comunicación en torno a la salubridad de los alimentos que se consumen, a lo que se le suma la tendencia obsesiva o extremista de algunas personas.
Los ortorexos llegan a padecer desequilibrios dietéticos y nutricionales (tienen déficit de vitaminas y minerales, osteoporosis, anemia, hipotensión.) También padecen de ansiedad, depresión, hipocondrías, hipervitaminosis o hipovitaminosis y en aquellos estados más avanzados, sufren de trastornos obsesivos compulsivos con respecto a la alimentación.
Así como en la mayoría de los aspectos de la alimentación, es importante tener en cuenta que la clave reside en la moderación. Cualquier cambio que hagamos en la elección de los alimentos debe hacerse de forma gradual y que encaje con los gustos y estilo de vida de cada uno. Llevar una alimentación sana debe tener un efecto positivo para la salud sin tener que dejar de disfrutar o ver afectadas las relaciones sociales.

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