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Otra vez la lluvia puso en vilo a la ciudad
En la madrugada de ayer se inició una lluvia que tuvo su momento más intenso en horas de la mañana, cuando por momentos diluvió. Según el Servicio Meteorológico Nacional cayeron 16,3 milímetros, siendo la segunda lluvia más fuerte de diciembre, solo atrás de la tormenta del pasado 5, cuando cayeron 18,7 mm.
"Hemos tenido muchos incidentes, desde los más básicos como son árboles caídos, hasta desagotes domiciliarios en barrio Unión, también en el CIC de esa misma barriada. Además, hubo anegamientos en barrio El Huaico y en la zona de la Ciudad Judicial", reconoció el subsecretario de Prevención y Emergencias municipal, Nicolás Kripper.
Esta vez no hubo evacuados, pero se vivieron situaciones críticas en varios puntos de la ciudad, que no hicieron más que reafirmar la precariedad de la infraestructura capitalina. Una tormenta que no fue del todo impetuosa, y que puede ser el vaticinio de un verano intransigente en cuanto a lluvias, causó severos problemas que fueron en detrimento de los vecinos.
"El canal de Velarde colapsó, así que allí se requiere una profundización de las tareas", admitió Kripper, quien aseguró que el flamantecanal de Los Manzanosrespondió de forma óptima. Asimismo, destacó la necesidad de concluir con las tareas de reforma del canal apostado a la vera de la ruta 21, en el camino a San Agustín.
A lo largo de diciembre cayeron 80mm. La lluvia de ayer fue un 20% de ese caudal.
El funcionario agregó que hubo "anegamientos importantes en villa Chartas, Campo Caseros, y desbordes en varios tramos del canal de calle Esteco", e indicó: "En calle Nicaragua y México, en la zona del parque industrial, tuvimos desmoronamientos".
En referencia a la situación de los desages pluviales, la secretaria de Obras Públicas del municipio, Beatriz Blanco, anticipó: "El próximo miércoles vamos a firmar un convenio con la gente del Ejército para que nos provean máquinas y mano de obras para limpiar cabalmente los imbornales y los canales".
En una recorrida por el macrocentro,El Tribunocorroboró la gravedad de la situación. En las calles Olavarría, San Juan y San Luis, los imbornales fueron infructuosos ante la arremetida del agua, al igual que en el pasaje Anta. Situación similar se vivió en la plaza Gurruchaga y en zonas aledañas. En la esquina de Laprida y Caseros el agua corría con la bravura de un río.
Los barrios Norte Grande y villa Lata se suman a la lista de puntos afectados por la tormenta. Se agregan también algunas barriadas de zona este, tales como Autódromo, El Mirador, El Manjón y Floresta.
En todos los casos, los vecinos se vieron imposibilitados para actuar rápidamente y quedaron aislados hasta que drenó el agua acumulada.
Párrafo aparte para el contexto de barrio Ceferino, Amelia Mercado, quien encabeza la querella contra la Municipalidad y la empresaAguas del Nortepor la falta de obras, denunció que "colapsaron las cloacas, ahora hay un olor insoportable en todo el barrio".
Protocolo de acción
Ante las situaciones de tormenta, la Municipalidad tiene un protocolo de acción. "Se divide en dos, en primer lugar en lo que hace al trabajo previo, cuando ya se conoce el pronóstico que habrá lluvias, se realiza la puesta a punto de las cuadrillas", señaló Kripper.
"En segundo lugar, una vez que hay quince minutos de lluvia constante y fuerte, se procede a verificar la resistencia de los canales abiertos y el nivel de crecida de los ríos Vaqueros y Arenales", dijo el funcionario. Además, se actúa a medida que van llegando las denuncias de los vecinos. Al respecto de los ríos, dio tranquilidad aclarando que "los ríos están en un nivel medio bajo, se cargan durante un par de horas cuando llueve, pero apenas cesa la tormenta se aliviana el caudal".
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