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Otra vez un policía salteño mató a su pareja con su arma reglamentaria
Una joven mujer, pareja de un agente de policía, perdió la vida al recibir a corta distancia un disparo de un arma 9 mm, accionada de forma aún no esclarecida por su novio, en un confuso y doloroso episodio que se vivió ayer en la localidad de La Caldera.
"No sé cómo fue pero sí escuchamos la explosión, una sola, y minutos después los alaridos porque no eran llantos de varias personas", dijo ayer una vecina de Víctor "Wincho" Sánchez, el autor material de la muerte de Jessica Leticia Sarapura (25), hasta entonces su pareja.
El penoso desenlace se produjo en un domicilio de barrio Jardín de la localidad de La Caldera.
Fuentes de ese lugar aseguraron que el disparo se oyó a las 13.45 más o menos y que el pedido de ayuda en la sala pública de ese lugar, distante a solo 100 metros, se realizó quince minutos después.
Una enfermera de ese centro asistencial dijo ayer a El Tribuno que nada había por hacer, el disparo le había ingresado por el rostro -no ubicó exactamente por dónde-, pero estableció que tenía como orificio de salida la parte posterior del cráneo o nuca.

Fue instantáneo, graficó

Otro vecino afirmó que se escuchó decir o clamar al victimario una frase que no podía olvidar: "Quiero irme con ella".
Dos días antes Jéssica había cumplido los 28 años.
Sobre el final de la jornada el fiscal Pablo Rivero dialogó con la prensa y dijo que por el momento hay un detenido y el proceso en marcha, pero no calificó al hecho "hasta tener la certeza de las pericias ordenadas al CIF".
De todos modos, dejó entrever en una de sus frases algún dolo en el caso, al decir "mañana se celebrará la audiencia de imputación" .

Consternación

Consultados diversos vecinos del agente Víctor "Wincho" Sánchez, todos dijeron que se trataba de un excelente vecino, respetuoso y muy amable, que estaban completamente sorprendidos por la noticia y a la vez entristecidos por la tragedia que trajo al barrio el disparo mortal de su arma reglamentaria.
Uno de ellos fue más allá y dijo que tiene la certeza de que pudo haber sido accidental, y a la vez afirmó que, desgraciadamente, si fue así hay negligencia de los formadores de policías, porque no puede haber accidentes entre gente profesional en el uso de las armas. Esto tiene que reverse", aseguró.
En tanto, en diferentes lugares del pueblo se aseguró que se trató de un triste accidente por falta de pericia en el manejo de las armas.
Sin embargo, otros opinaron que si bien pudo ser un accidente, el arma no se disparó sola, tiene seguro y la tensión del gatillo de una 9 mm es de mucha resistencia.
"Pudo haber sido un exceso de confianza del agente que apuntó el arma y se le escapó el tiro", quiso explicar otro.
Lo que quedó en claro es que la muerte de una joven por exceso o por dolo consternó al apacible y pintoresco pueblo de La Cadera y enlutó nuevamente a la policía con otro caso de muerte de una mujer.

Nadie lo puede creer

Al contrario de otros casos, no había antecedentes de violencia de parte del joven agente, que tenía como tarea diaria patrullar peatonalmente la ciudad de Salta.
No hay testigos que puedan afirmar que hubo violencia verbal o física antes del disparo, aunque en este caso el fiscal Pablo Rivero fue claro: “Debemos esperar el informe forense de la autopsia”.
El caso tiene como testigos directos a pocas personas y cuatro paredes.
Los de afuera desean y quieren creer que fue un exceso de confianza del joven agente en el manipuleo de su arma, la que terminó con la vida de su pareja.

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Sección Editorial

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