¿Qué es para vos ser voluntario?
No es que fui voluntario por 10 días, sino que mi vida está al servicio del bien común. Mi loca profesión de docente me da tres meses de vacaciones que no me merezco. Ir al primer viaje de voluntarios de Pata Pila fue una excusa para servir en mi tiempo fuera de clases.
¿Qué distingue a Pata Pila de otros proyectos?
Lo visible de Pata Pila es tratar con madres y niños de las comunidades guaraníes. Ellas agradecen porque sus hijos ya no están en riesgo nutricional. Una cosa especial, que no sé si aparece en otros proyectos, es que es un signo de amor en la comunidad. Dos personas de Buenos Aires dejaron su vida para acompañar y convivir con gente que los necesita, con todo lo que eso implica.
¿Qué percibís que falta en las comunidades en materia de derechos humanos?
Son las únicas comunidades originarias que conozco que tengan los títulos de propiedad de sus tierras, gracias a que los franciscanos se las donaron. Tienen agua potable y escuelas interculturales bilinges. En lo básico los veo bien, comparado con otras comunidades.
Me parece que los pozos petroleros que las rodean hacen visible una injusticia muy grande entre quienes se hacen muy ricos y ellos, que viven de una forma muy sencilla. No se quejan mucho por la forma de vida, pero sí por la falta de medicamentos y de médicos en la salita de emergencias.

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