La importancia estratégica que tiene esta gran región americana llevó al secretario ejecutivo de Redes Chaco, Pablo FrŠre, a acercarse al Papa Francisco para interesarlo en el tema.
El Gran Chaco americano tiene más de 100 millones de hectáreas de bosque seco con alta deforestación y un índice de pobreza muy alto, un hecho paradójico si se tiene en cuenta que es una región que cuenta con agua, frutos, riqueza petrolera y suelos que tienen una gran capacidad para producir alimentos. A diferencia de la Amazonía y de la Patagonia, es una región poco conocida. Incluso hay quienes la ubican solo en la provincia del Chaco. En Salta se habla del Chaco salteño o también del Chaco boliviano. Por eso, desde la organización Redes Chaco, que vincula a asociaciones de diferente naturaleza que tienen como finalidad principal trabajar en beneficio del Gran Chaco americano y sus habitantes, uno de los objetivos principales es la visibilización de la región. En ese esfuerzo, Redes Chaco acercó una carpeta sobre la región al papa Francisco el 13 de abril pasado.
Para conocer cuáles son sus inquietudes y las ideas fuerza, El Tribuno conversó con Pablo FrŠre, secretario ejecutivo de la organización.

¿Cómo es qué surge Redes Chaco y cuáles son las inquietudes que los atraviesan?
Esta experiencia la tomamos de Brasil, Perú y Bolivia, que tienen una red muy sólida con gran cantidad de gente interesada en apoyarlos en el desarrollo. Nosotros tenemos en todo el Chaco argentino muchas organizaciones que trabajan para la región, incluso entre Bolivia, Paraguay y Argentina había ya una serie de encuentros y acciones trinacionales. Al Chaco, que tiene muchísimo potencial, no se lo conoce como a la Amazonía o la Patagonia, y si encima trabajamos todos desarticulados no se logra avanzar.
Así es que en 2008 llamamos a un encuentro en Embarcación, donde nos reunimos muchas de estas organizaciones que estábamos trabajando dispersas en el Chaco. Terminamos definiendo una agenda nueva y evaluamos, por ejemplo, cuáles son las desventajas de que cinco organizaciones trabajen el tema agua cada una por su lado y de manera aislada, o plantearnos si es mejor juntarse y trabajar un gran "proyecto agua" para generar políticas sobre el tema. Así nos comenzamos a juntar algunas ONG, grupos de campesinos y de pueblos originarios que comparten el tema y que vinieron de distintos sectores. Allí se vio que estaba bueno juntarse y trabajar los temas que atraviesan al Chaco.

¿Qué papel juega el Estado en esta Red?
Bueno, cuesta un poco ver cómo incluimos al Estado en todo esto, pero también a los empresarios y a los académicos. Porque el resto está en el Chaco. Sin embargo, hay muchos que no viven en la región pero operan ahí y algunas de sus decisiones son críticas y afectan a la región, por eso es importante que el Estado se siente en esta mesa de diálogo. De eso se trata, de que podamos juntarnos en una mesa con espíritu de diálogo, con respeto a las diferencias, partiendo de que nadie es un demonio, que podemos no estar de acuerdo, pero que se pueden buscar acuerdos en algunos puntos, y vamos trabajando sobre eso. Hay organizaciones que no están de acuerdo sobre hablar de una alianza y por eso no se suman, pero algunos de sus miembros se acercan y participan de manera personal.

¿Cómo es la dinámica de funcionamiento de Redes Chaco, teniendo en cuenta que son muchas asociaciones y están dispersas en el Gran Chaco?
Redes Chaco no tiene una infraestructura sino que nos reunimos y fijamos fechas para tratar el avance de los temas que nos convocan. Por ejemplo, ahora estamos trabajando un encuentro importante en Villa Montes, Bolivia, para junio. Como son tantos los temas que afectan a la región y son muchos los grupos que trabajan hemos decidido focalizarnos en tres grandes ejes: cambio climático, economía chaqueña y agua.
El primer Encuentro Mundial del Gran Chaco se realizó en Asunción del Paraguay en 2010. Fue una cosa muy impresionante. Habíamos conseguido fondos para cubrir el alojamiento y comida para 300 personas y tuvimos 700 personas registradas. Hubo 25 mesas donde se trataron temas diferentes para mostrarlos al mundo. Allí estuvo presente el filósofo jesuita Xavier Albó, muy vinculado al mundo indígena y campesino de Bolivia, también estuvo Nilda Rivarola, una historiadora paraguaya, también muy conocedora de la cosmovisión americana, y el veterinario Amadeo Nicora, hoy presidente del INTA nacional, entre otras personas que estuvieron presentes.
El segundo encuentro fue en Buenos Aires, en el año 2013. Lo hicimos ahí con la idea de que tuviera más impacto.
Ahora el próximo encuentro lo haremos la primera quincena de junio en Villa Montes, Bolivia.

¿Hay algunos programas que ya se hayan concretado?
Sí, por ejemplo entre los programas que se han trabajado está "Sed Cero", que se articuló a nivel trinacional: Paraguay, Bolivia y Argentina, y luego al interior de cada país.
Un ejemplo interesante es el de la firma Danone. La empresa ofrecía "donar" agua para los lugares que escasea, pero no creímos conveniente eso, nos pareció más productivo realizar obras para que la gente tenga agua, entonces hicimos un proyecto y solicitamos que en vez de "dar agua" nos ayudaran a realizar obras para la provisión de agua.
Otra de las áreas muy fuerte es la de la mujeres. Desde Paraguay se impulsó el Colectivo de Mujeres, que es muy fuerte, muy numeroso y trabaja mucho. El éxito de estos programas es que se sume gente y trabajemos a pesar de las diferencias.

¿Cuáles son las inquietudes en Salta?
Salta está muy comprometida en el tema de agricultura familiar, sobre todo en las organizaciones de Morillo y toda la línea a la vera de la ruta 81. Las comunidades originarias se involucraban poco al principio. Estaban, pero como participantes, ahora quieren estar presentes pero como protagonistas. Por eso ellos están organizando su participación. Para eso hace un par de meses, en una reunión en Yacuiba, armaron la Coordinadora Indígena de Redes Chaco. Todo va muy bien.
Estos encuentros son muy interesantes, porque permiten compartir la experiencia de las obras que se han hecho y organizar y sostener las que están en curso y presentar nuevos proyectos, pero no solo a las otras organizaciones sino también a otros municipios y a otros organismos del Estado.
Visibilizar la región es fundamental...
Sí, creemos que es necesario generar un espacio donde se puedan dar vínculos de confianza y fortalecer los mismos. Por ejemplo, ahora gracias a ese crecimiento hay proyectos que cuentan con el aporte financiero del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), el Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial y la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina). Es dinero que se destina para trabajar temas cruciales como el cambio climático, la economía de la zona y la problemática del agua, pero desde la mirada de la región chaqueña.
En ese sentido hemos conseguido por ejemplo aportes de 150 mil dólares desde la Fundación Interamericana y Fundación Avina, para pequeños proyectos que no tienen accesos a otro tipo de fondos.

Trabajar juntos

"Lo más importante que se logró en todo este tiempo es que la gente vio la importancia de trabajar unidos.
Ahora estamos impulsando proyectos con la FAO (Oficina de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola) y el Banco Mundial. Queremos seguir sumando cooperación al desarrollo, en apoyo a las agendas centrales del Gran Chaco", concluyó Frère, un veterinario porteño afincado en Salta desde hace 30 años y profundo conocedor de la región chaqueña.

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