El 23 de agosto pasado se cumplieron 17 años de la histórica travesía que Raúl Padovani realizó a Buenos Aires para reclamar la sanción de leyes más duras contra los conductores ebrios e irresponsables. Con una herida profunda en su alma, pero con el firme compromiso de remover conciencias, se propuso recorrer a pie los 1.600 kilómetros que separan Salta de la Capital Federal para hacer escuchar su clamor y el de muchos padres que como él habían perdido un hijo por culpa de conductores alcoholizados. Fueron 36 días agotadores en los que puso a prueba su fortaleza para cumplir con la promesa que había realizado frente a la tumba de Verónica, su amada hija de 17 años. El 12 de abril de 1997 la adolescente se trasladaba por la avenida Tavella en una moto que conducía su novio Jorge Cuéllar y en el acceso al barrio San Remo fueron atropellados por un auto que conducía un suboficial del Ejército en avanzado estado de ebriedad. Los jóvenes murieron en el acto y al imputado le aplicaron 2 años y 7 meses de prisión y quedó libre.
"Sentí que la Justicia había procedido con la misma irresponsabilidad del homicida. No podía entender cómo una persona que mató a dos chicos por conducir ebrio haya quedado libre", expresó Padovani aElTribuno.Al recordar aquellos terribles momentos, Padovani reconoció que estuvo a punto de hacer justicia por mano propia. Lo expresó en estos términos: "Estaba al borde de la locura. Fui a buscar a ese hombre a su casa, armado con un revólver. Salieron sus hijos, todos niños, y me dijeron que el padre se fue a jugar a la pelota. Cuando les pregunté si se había ido en el auto, me respondieron que se fue a pie, que el auto estaba en el taller porque lo habían chocado. Sentí una terrible furia y estuve a punto de desenfundar el arma y matar a toda la familia, pero algo me frenó gracias a Dios".
Padovani manifestó que "estaba enfermo de odio, pero el tiempo me enseñó que el odio no conduce a nada. Lo que hice fue poner el dolor al servicio de la lucha". Dijo que la travesía a Buenos Aires no fue en vano, porque al día siguiente de su llegada, la Cámara de Diputado de la Nación modificó el artículo 84 del Código Penal que hasta ese momento establecía penas de hasta tres años para los asesinos al volante. "Este tema ya estaba en el parlamento y yo hice mi pequeño aporte para acelerar su tratamiento", indicó Padovani. Apenas retornó a Salta Padovani inició una campaña de concientización y en noviembre de 1999 creó la fundación Padres de Víctimas de Conductores Ebrios e Irresponsables (Pavicei). "Era necesario crear una institución para exigir el cumplimiento de ley que posibilitaba enviar a la cárcel a los que utilizan los vehículos como armas letal para matar gente", sentenció. En ese sentido destacó que "en todo este tiempo hicimos mucho, pero hay mucho más por hacer para erradicar este flagelo".
Padovani señaló que "el dolor no se borra, pero aprendí que el odio no conduce a nada". Dijo que con la consigna de "no al odio" la ONG que no solo brinda apoyo y asesoramiento a los familiares de las víctimas, sino que impulsa campañas de prevención". Fue Pavicei la primera en impulsar la aprobación de la ley provincial de "tolerancia cero" al alcohol. "En materia legal hemos avanzado y hoy muchos conductores irresponsable están en la cárcel", destacó. Sin embargo consideró que "no solo hay que incrementar los controles, sino posibilitar que los conductores sorprendidos en estado de ebriedad vayan a la cárcel", dijo. Y advirtió que "con el secuestro del vehículo y el cobro de una multa no alcanza; el remedio más efectivo es la cárcel".

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