Ecuador planea pagar a "familias acogientes" para albergar a los damnificados que dejó el potente sismo que devastó la costa del país y que dejó más de 600 muertos y 12.000 heridos, dijo ayer el presidente Rafael Correa.
"Nuestra estrategia preferencial va a ser lo que se llaman familias acogientes. Es decir pagar con esos recursos que tenemos desde el exterior, con los recursos que estamos obteniendo con las medidas tomadas, a familias acogientes para que reciban a las familias damnificadas", señaló Correa en su informe semanal de labores.
El mandatario, quien calculó los daños dejados por el terremoto de 7,8 grados en unos 3.000 millones de dólares, agregó que también está previsto organizar campamentos con servicios básicos.
Sin embargo, el gobernante destacó que la opción de pagar a otras familias por recibir a damnificados "es mucho más humano, mucho más solidario, mucho más caluroso que un albergue".
Aún no se especificó cuánto se pagaría por este "servicio".

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