La situación de reclamo ya se extiende demasiado en la frontera.
Los obreros municipales de Salvador Mazza volvieron a impedir ayer la entrada de sus compañeros de tareas, que como todos los días intentaron ingresar al edificio municipal a cumplir sus labores diarias.
Es que un grupo estuvo toda la semana anterior de huelga exigiendo que les paguen los sueldos de marzo y que se deje sin efecto una resolución de suspensión de un obrero, al que se le sustanció un sumario por agresión verbal y amenazas a funcionarios.
Desde la comuna informaron que "efectivamente, los sueldos fueron depositados el viernes y los empleados pudieron cobrarlo el sábado por cajero. Por eso no se comprende la actitud del grupo que siguen impidiendo la entrada a la Municipalidad de sus compañeros que sí quieren trabajar".
Otro de los supuestos problemas es que hay una empleada de la sección inmuebles a la que se le pidió que haga un relevamiento de campo y adujo que ella no está dispuesta a salir a trabajar a la calle, por lo que se atrincheró en su escritorio.
"Claro, es un protegida de la hermana del delegado de ATE", dijo un administrativo mientras mascullaba rabia por no poder atender a los enfermos que dependen de la entrega de material para celíacos ni a los beneficiarios de las tarjetas sociales, que tampoco pueden acceder a sus beneficios por culpa del bloqueo de la Municipalidad.
Además, la avenida San Martín, principal vía de acceso al puente internacional seguía bloqueada ayer en ambas manos, lo que ameritó la denuncia de una treintena de vecinos, que radicaron sus planteos en la comisaría local, ante la imposibilidad de transitar libremente por el pueblo, lo que es un derecho constitucional.
Otro oficinista describió: "No entiendo por qué me tiene que agredir tirándome botellas y palos, si lo que quería era ingresar para recaudar plata para que nos paguen los sueldos el mes que viene".

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Sección Editorial

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