El circuito turístico Tafí del Valle, entre la ciudad de San Miguel de Tucumán y el oeste tucumano, está lleno de magia, encanto y belleza. es un recorrido diferente. En la región los colores propios de los Valles Calchaquíes se entremezclan con un verde profundo, intenso y frondoso. Son 107 km por la ruta provincial 301, con las mejores vistas de cerros, valles y ríos de esa zona, rincones llenos de historia y tradición.
La primera opción para apreciar la belleza de este recorrido es la quebrada de Lules, un espacio verde que se abre entre dos grandes montañas y da paso al agua de las vertientes y manantiales que alimentan el río Lules. La zona tiene una gran riqueza natural y también se destaca por sus grandes plantaciones de frutilla, que le dan un color y un aroma especial a todo el paisaje.
El circuito Tafí del Valle continúa en Famaillá, que tiene al Parque Temático Histórico del Bicentenario, al museo a cielo abierto Juan Carlos Iramain, a la galería temática de la Veneración, al balneario municipal y al Parque Juráisco como sus mayores atractivos turísticos.
La tercera parada es Acheral, donde la visita al Museo Atahualpa Yupanqui es una actividad imperdible.
El museo permite conocer, a través de objetos personales y relatos, la historia del gran músico popular, quien pasaba la mayor parte de su tiempo en este hermoso paraje del pedemonte tucumano.
Entre Acheral y El Mollar, se encuentran la reserva natural Los Sosa, el cerro Nuñorco Grande y el monumento al Chasqui.
La reserva natural Los Sosa es un área protegida de las Yungas. El monumento al Chasqui, popularmente conocido como monumento al Indio, es una imponente escultura de 6 metros de alto. La trepada al cerro Ñuñorco Grande, una de las cumbres más atractivas de los Valles del Tafí, es un destino ideal para quienes disfrutan de las actividades al aire libre, ya que es de fácil acceso y tiene desarrollados varios senderos.
El Mollar es la última parada antes de finalizar el circuito Tafí del Valle, y en este lugar se puede disfrutar de la reserva natural La Angostura y del dique del mismo nombre, de la reserva natural quebrada del Portugués y de las riquezas culturales de los parajes Las Carreras y La Ovejería.
La reserva natural La Angostura fue creada en 1996 para proteger el dique La Angostura, cuyas aguas, por la velocidad de los vientos, se transforman en un sitio ideal para la práctica de windsurf, remo, kayak, kitesurf y pesca.
El espejo de agua, ubicado a 2.000 metros de altura, tiene una extensión de 600 hectáreas y también está destinado a la protección y preservación de aves acuáticas y migratorias, muchas de ellas amenazadas por la extinción de su hábitat natural.
La reserva natural estricta quebrada del Portugués, que tiene una superficie de 12 mil hectáreas en las Yungas, es otra área protegida de Tafí del Valle, entre los cordones montañosos Ñuñorco Chico, Ñuñorco Grande y Nevado de Las Ánimas y atravesada por el río Los Reales.
La quebrada presenta un relieve abrupto caracterizado por bruscas pendientes y formaciones graníticas casi verticales, donde los arroyos y cauces menores forman cascadas y saltos.
La flora característica está compuesta por pastizales de mayor o menor grado de desarrollo, mientras que la fauna incluye tarucas, corzuelas coloradas, pecaríes, guanacos y algunos felinos. La zona, además, es hábitat de numerosas especies de aves
La cultura está presente en el museo La Banda, construido en 1718, y en el cementerio Ojo de Agua, escenario de costumbres ancestrales.


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