Pájaros, sin alas

Humberto Echechurre

Pájaros, sin alas

En estos tiempos, cuando el sentimiento Malvinas cae en las retinas y el sentimiento de los argentinos, al igual que el mes de otoño, es necesario no olvidar, algunos temas que hoy, después de 34 años, todavía duelen. Más allá de las acciones valientes de héroes silenciosos y anónimos, mutilados que regresaron al continente, ingratitudes y también especulaciones, qué habrán pensado los valientes pilotos argentinos, que en 1982, desafiando el duro clima del Atlántico Sur, volando a ras del agua, combatieron por Malvinas y hoy descubrieron que la Fuerza Aérea Argentina, literalmente no existe. Durante la reciente visita de Barack Obama, se confirmó que el país solo tiene 7 aeronaves en capacidad operativa para volar. Encima, el Pucará y el Pampa -los aviones destinados- no alcanzan la velocidad ni la altura del poderoso avión del presidente de EEUU. Previendo la situación, el gobierno norteamericano envió 4 F-16.
El principal problema que enfrentó la Argentina es que el Pucará tiene una altura máxima de vuelo de 6.000 metros y una velocidad máxima de 450 kilómetros por hora. El Pampa, por su parte, alcanza los 9.000 metros y los 750 kilómetros por hora. En cambio, el Air Force One logra una altura de 14 mil metros y una velocidad máxima de 950 kilómetros por hora, muy por encima de la máxima capacidad del deteriorado parque aéreo de defensa argentino. Los F16 de origen norteamericano son aviones conocidos y apreciados por los pilotos argentinos, por encima de los caza israelíes que el gobierno de Cristina Kirchner estuvo a punto de comprar. Se estima que reequipar a la Fuerza Aérea con 14 de esos aparatos costaría en torno a los 300 millones de dólares. De hecho, en la región ya tienen presencia: la Aviación de Chile tiene 28 operativos. Estamos hablando de un "vuelto", comparado con los $ 8.000 millones que se olvidó Cristobal López de pagar a la AFIP.

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