La Panadería Social de la Ciudad Termal funciona sobre calle Alberdi esquina Cornejo, muy cerca de la escuela Pachi Gorriti y de la Escuela Especial Santa Lucía. Es un taller en el que los niños y jóvenes con capacidades especiales aprenden a elaborar pan, masas dulces y facturas.
Está a cargo de Alberto, un maestro panadero oriundo de Quilmes que se afincó en Rosario de la Frontera. Junto a él trabajan cuatros profesores.
El lunes recibieron la visita de los alumnos del Cuerpo Infantil de Policía, con quienes compartieron una jornada de trabajo y juntos elaboraron pastelitos con motivo de la Semana de Mayo, que ayer salieron a repartir por las calles.
La responsable de la Panadería es Gladys Solís, quien expreso que "uno se siente feliz porque luchamos por la inclusión de estos niños en la sociedad y esta es una muy buena manera de hacerlo".
Como dato anecdótico comento que fueron los propios niños del taller que le pusieron el nombre de "Corazón Caliente".
"Nuestro sueño es llegar a formar una cooperativa para que los chicos tengan un modo de vida, se sientan útiles y permanezcan incluidos en la ciudad", dijo. Y agregó que "actualmente las facturas que se elaboran en la panadería social se venden y reparten la ganancia entre todos los que trabajan. Ver la cara de placer al tener un reconocimiento de lo que ellos hacen es maravilloso".

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Sección Editorial

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