"Panamá Papers" obligó a Macri a dar la cara

Hugo Grimaldi

"Panamá Papers" obligó a Macri a dar la cara

El argentino piola que se las sabe todas asegura que quien no busca evadir o quien no puede justificar ingresos no tiene por qué abrir una cuenta "afuera". Sabe que también es útil una herramienta de ese estilo para el comercio exterior, aunque la sospecha en esos casos es hacia una más cómoda sobre y/o subfacturación de mercaderías.
Es decir que no hay ilegalidades, pero en esta situación algo más "huele a podrido" en el mundo y por estas tierras no se salvan ni Lionel Messi, ni el exsecretario de Néstor Kirchner, ni el intendente de Lanús, ni los allegados a Cristóbal López ni, por supuesto, el presidente Mauricio Macri
Los llamados paraísos fiscales no tienen buena prensa y las clases medias y altas de la Argentina, quien más quien menos, conocen desde siempre la utilidad de Caimán, Bermudas o la isla de Man para fugar fondos sin pagar impuestos, a los que se han agregado en estos años nuevas cuevas enclavadas en varios lugares de los EEUU y en Seycheles, Panamá o Angola, según la AFIP en 88 rincones de todo el mundo. No es que no haya que creerle a Macri cuando dice que no declaró la cuenta que abrió su familia hace años porque él no era accionista y sólo director, pero más que la experiencia, es ese olfato típicamente argentino el que lleva a pensar siempre mal en estos casos.
Y mucho más cuando, en estos días, está volando por el aire el repugnante olor de la corrupción de funcionarios de la última administración.
El problema de Macri es esencialmente político, aunque involucra una evidente cuestión moral. Cuando se le pida a los argentinos que exterioricen sus patrimonios en el exterior, cómo hacerlo sin recordar que el actual Presidente estuvo empastado en esta historia de los paraísos fiscales.
Desde este costado, la situación ha dejado en falsa escuadra al Gobierno y a otros muchos pensando en una o en varias de estas cosas: a) es obvio y hasta lógico que los sospechados de ayer salgan a defenderse contragolpeando y mostrando que la falta de santidad es mucho más amplia, aún entre los que vinieron a cambiar los paradigmas; b) del otro lado, también llama a la suspicacia del "justo ahora", con tanta actividad judicial y tanto show que se observa a la hora de mandar presos a emblemas de los años K; c) que con la manito de la aparición de estas cuentas, todos los sospechosos del pasado ahora se mimetizan en el mismo barro y aspiran a quedar como carmelitas descalzas, en medio de las cosas que hace "hasta el Presidente de la Nación" y d) que la actitud, que parece ser la de todos, es semilla del mal ejemplo que puede bajar la guardia de muchos: "si afanan arriba...", se suele decir en la calle. De allí, que todas las justificaciones que ensayó el Gobierno no parecían cerrar del todo la cuestión.
La entrevista que le dio el Presidente a "La Voz del Interior" tiene un valor importante, ya que en un país que aún es pater-presidencialista mirar a los ojos suele llegar más a la hora de convencer que un comunicado aséptico. En este sentido, Macri tiene aún cierto crédito a favor, aunque ya se verá si al poner la cara consiguió borrar las dudas. Pero, que lo haya intentado, al menos es un avance que le estaría dando alguna chance de recuperar algo de la imagen que tenía hasta hace una semana atrás, antes de la suba de las tarifas, las estadísticas de pobreza de la UCA y los Panamá Papers.

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