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Un pintoresco Papá Noel recorre, cada 24 de diciembre, las calles de la ciudad montado en el camión recolector.
No lo hace para repartir regalos, sino para tener una actitud diferente a través de su trabajo: llevar segundos de alegría a los niños de la ciudad.
Es la simpática historia de Marcos Roldán, un hombre de gran corazón que, aun sin recursos, busca la alegría de los vecinos en una fecha tan especial como la Navidad.
Es recolector de residuos de la localidad de Orán desde hace 10 años y esta será la tercera vez que hará su recorrido como Santa Claus, a pesar de las altas temperaturas del norte.
Marcos tiene 29 años, es empleado municipal en el sector de servicios públicos y junto a su esposa, Juana Palavecino, un año decidió sorprender a sus hijos y llegar vestido de Papa Noel.
"Cuando quise comprar el traje era realmente inaccesible para mi", recuerda. Le contó su sueño a Serafina, su madre, quien no dudó y le exigió: "Traeme la tela", y se puso a confeccionar el traje mientras Juana le daba los últimos retoques a la barba.
En la Navidad de 2014 le tocó el servicio del turno noche y la única forma de entregarles los regalos a sus pequeños hijos personificado de Papa Noel era trabajar vestido, "porque no iba a tener tiempo de cambiarme", cuenta.
El recorrido lo hizo por algunos barrios alejados de la ciudad y el impacto que causó en los niños que corrían detrás del camión esperando un regalo, fue conmovedor.
"No tengo los recursos para comprar obsequios porque yo solo recojo basura. Pero este año quería trabajar no solo para juntar las bolsas de residuos, sino también entregando algo a los niños, ya que es difícil ser Papá Noel y tener las manos vacías ante tantas caritas que esperan su regalo". Pero su sueño este año tuvo una ayuda importante, porque el municipio y los vecinos lo ayudaron con golosinas para llevar sonrisas y felicidad a los chicos. Así es que durante todas estas tardes, en su humilde casa y junto a su familia, prepararon bolsitas con caramelos para repartir esta Nochebuena mientras realiza el habitual recorrido de la recolección.
La gente lo espera para que los chicos se saquen fotos y otros graban a este personaje que le pone a su paso un clima navideño a la ciudad.
Por la ilusión
Marcos cuenta que creció en una familia con pocos recursos y no siempre tuvo regalos en el arbolito y, aunque guarda gratos recuerdos de la Nochebuena junto a sus cinco hermanos, no deja de pensar que le hubiera encantado encontrarse con Papa Noel.
"Pasaron los años y ya no sorprendo más a mi hijos; ahora ellos son cómplices y están orgullosos de lo que hago cada 24 de diciembre", comenta.
Los vecinos ya descubrieron que este empleado municipal es el responsable de la alegría de tantos niños. "El año pasado salté del camión para alzar una bolsa y un niño me abrazó las piernas y quizás esperaba un regalito. Sentí mucha tristeza porque no tenía nada para darle y le dije: "El año que viene te prometo que te traigo una sorpresa, y así lo haré".
Este humilde joven sostiene su palabra y buscará en su casa a ese pequeño que espera ansioso la llegada de Papa Noel.

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Sección Editorial

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