Y la Navidad también viene trayendo buenos augurios para la numerosa familia Vizgarra, del paraje El Salvador, a 190 kilómetros deEl Quebrachal, en medio de la nada anteña, sin rastros en los mapas.
La historia de esta familia conmocionó cuando se hizo pública en octubre pasado por lo inexplicablemente injusta que suele ser la vida en su reparto de alegrías y penas. A los ocho hermanitos Vizgarra no les tocó la buena suerte, pero el cariño y la solidaridad de los salteños hicieron el milagro.
Ellos habían perdido a su mamá en un trágico accidente doméstico en abril y se quedaron solos con un hermano que no camina, al cuidado de su padre, un sacrificado trabajador rural. Necesitaban salir del aislamiento, poder ir a la escuela, estar más cerca de centros de salud más complejos y, sobre todo, necesitaban una vivienda. El compromiso de los funcionarios provinciales y del intendente de El Quebrachal se pusieron de manifiesto de inmediato y lo último que se supo es que la construcción de la casa para esta familia, a cargo del IPV, presenta un buen avance.
"La familia Vizgarra vive en un paraje a casi 200 km del municipio de El Quebrachal, uno de los hermanitos tiene una discapacidad motora y necesitaban un hogar, por ello el IPV junto a la Municipalidad iniciaron de inmediato la construcción de la misma. La casa, que ya está en construcción, está ubicada en el pueblo y el terreno fue aportado por la Municipalidad de El Quebrachal, mientras que la financiación para la edificación de la vivienda es aportada por el IPV. La unidad habitacional será acorde a las necesidades de la familia y avanza a muy buen ritmo de obra. Tendrá aproximadamente 90 m2, estará adaptada para discapacidad motriz por lo que un dormitorio será más amplio al igual que uno de los baños, la casa tendrá cuatro dormitorios", fue el informe que hizo público el Instituto de la Vivienda.
Los ocho hermanitos con su papá, Felipe Vizgarra, se trasladarán al municipio de El Quebrachal para empezar una nueva vida en una casa propia que terminará de construir el IPV en 2017. La idea de los funcionarios y de la familia es que los niños comiencen las clases el año próximo en El Quebrachal. Así, Gisela de 15 años, Nahuel de 13, Sergio de 11, Juliana de 9, Facundo de 7, Brian de 5, Betiana de 3 y un bebé de 11 meses acarician la ilusión de acceder a nuevas oportunidades luego de que la tragedia se llevara a su mamá en abril. Felipe Vizgarra, el padre, es un trabajador rural que debe ausentarse durante casi todo el día para llevarle el pan a sus hijos; pero su vida también cambiará, ya que dejará su actividad en El Salvador para dedicarse a la crianza de sus hijos, sobre todo al cuidado de Brian, el pequeño que tiene 5 años y una discapacidad que le impide caminar. "Estoy dispuesto a irme de acá y dedicarme a cuidarlos en el pueblo. Yo no quiero que pasen lo que yo pasé, sufrí mucho aquí, quiero que tengan estudios para que se defiendan mejor en la vida", dijo Felipe.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...