Por la ruta nacional 34 podemos adentrarnos en uno de los paisajes menos promocionados de nuestra provincia pero que, sin embargo, es uno de los más subyugantes, dueños de una flora y una fauna que nunca más podrán ser olvidados una vez que se los viva.
Es que si seguimos la 34, avanzaremos hacia una ciudad cuyo turismo siempre fue uno de los más ignorados y, tal vez, por eso guarda ahora sus misterios turísticos como tesoros a los que hay que desgranar de a poco: Tartagal. Este fin de semana esa ciudad norteña está cumpliendo años y va a realizar una serie de actividades destinadas justamente a resaltar el aspecto turístico de una zona que siempre fue relegada en este aspecto.
De esta manera, en el marco del 92 cumpleaños de Tartagal, este sábado se realizará el Festival Tartagal de Fiesta, desde las 22 en el predio de la Escuela Técnica donde actuarán Los Huayra, Franco Barrionuevo, Martha Pino, Pancho y Fermín Pereyra, Antonio Salas, entre otras figuras.
El domingo se realizará la carrera de enduro, anticipando al Sun Race 2016. Además, desde las 15 se podrá disfrutar de la Expo Motor en la misma Escuela Técnica y por la noche se hará la "Serenata a Tartagal", un canto para esa ciudad llena de mangos y madera, como si se escapase de un cuento de Gabriel García Márquez.
La figura principal de esta serenata será un famoso tartagalense: el Chaqueño Palavecino. La fiesta se hará al aire libre, en la plaza San Martín del centro de Tartagal. Pero esto no quedará así porque el lunes siguiente, a las 9, se realizará el "Lanzamiento de los Pabellones" en la misma plaza San Martín.
Posteriormente, a las 11, se hará un desfile cívico militar, para terminar a las 18.30 con la procesión del santo patrono local, San Antonio de Padua. "Antes era imposible pensar en turismo. Pero han pasado algunos años, consolidamos la paz social con la participación comunitaria. Tenemos mucho para ofrecerle al turista, tenemos muy buena hotelería y gastronomía, lugares que no pueden dejar de visitar, como el santuario de la Virgen de la Peña, que es la obra comunitaria más importante que tiene el norte", dice el intendente tartagalense Sergio Leavy.
Es que la selva del norte guarda la mayor biodiversidad del país y es única en el mundo. Por eso está ampliamente protegida. Así podemos llegar desde Tartagal hasta la reserva de Acambuco, con montañas cubiertas de verde, con una población tranquila que parece haber escapado de algún cuadro.
Mucho antes se abren los grandes ríos de la frontera como el Bermejo, más allá el Pilcomayo. Son cursos de agua gigantescos que a principios del siglo XX tuvieron intentos de navegación. Actualmente están repletos de una fauna ictícola sorprendente que convoca a pescadores de todo el país. Dorados, surubíes, pacús, bagres, son parte de la cocina regional de la zona. Las altas selvas de la zona son llamadas “yungas” y se forman porque allí “desovan” las gruesas nubes. Junto a las yungas jujeñas, conforman la Reserva de la Biosfera de las Yungas, protegida por la Unesco. Esta zona es ideal para actividades de ecoturismo, trekking, safaris fotográficos y avistaje de aves.
Ahí podemos encontrar pequeños pero caudalosos ríos en los que se practica la pesca con mosca de dorados y truchas. Es, también, una zona ideal para hacer trekking, rafting, mountain bike, camping, y travesías 4x4.
Un punto aparte merece el turismo etnológico, ya que se trata de a zona más densamente poblada de culturas originarias. Las naciones que viven allí (wichís, chiriguanos, chané, chorotes, chulupíes, tobas y tapietes) reciben la visita de turistas que pueden ver la confección de artesanías, como máscaras de madera y tejidos en chaguar. En definitiva, podemos abrir las puertas de ese paraíso.
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La reserva natural de Acambuco es sorprendente.
La reserva natural de Acambuco es sorprendente.



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Sección Editorial

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claudia ortiz
claudia ortiz · Hace 5 meses

Hermosos recuerdos de Tartagal!! La Capillita de La Toma y La Virgen de La Peña!!!!


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