Este mes nos trae las noches más importantes del año. Horas especiales que siempre serán recordadas en cada uno de sus detalles. Por eso, se trata de un punto al que debemos tener en cuenta: los detalles. Es lo que distingue a las familias en las Fiestas de Fin Año. Sus fechas relumbran en el almanaque porque son un punto de reunión de tíos, primos y primas, con pesebres, arbolitos, guirnaldas y sonidos de campana que anuncian la proximidad de Papá Noel.
Es que tanto en Navidad como en Año Nuevo la familia se reúne completa en torno a la mesa, y no solo para una gran comida: para una gran reflexión grupal, donde encontrarnos es lo principal. Es que la familia también precisa compartir un tiempo de unión y reconciliación, de encuentro y de buenos deseos. Por supuesto que también son días para reencontrarnos con nosotros mismos en nuestro silencio interior. Y agasajarnos con lo que más nos gusta.
Por eso debemos pensar muy seriamente en todos con quienes vamos a compartir la mesa, en cómo los vamos a agasajar, con cuáles plato vamos a hacer memorable la cena central.
Algunos platitos robados.
Aquí hay algunos consejos que robamos por ahí, para ampliar las ideas con propuestas breves y de fácil hechura. Comencemos con una ensalada a la que hay que empezar a hacer unos dos días antes poniendo al horno, un peceto, un pollo o un carré deshuesado. Luego, a la heladera. El 24 a la mañana preparamos fuentecitas con palmitos cortados a lo largo en láminas más o menos finas, lo mismo espárragos, morrones fritos en juliana, cebolla salteada en láminas finas, tomate y lechuga. Lo servimos con potecitos con mayonesa, salsa golf, queso crema con el polvo de sopa de cebollas, una salsa picante de mermelada de ciruela con un chorro de cognac y abundante pimienta negra en polvo. Cortamos el pollo, el carré y el peceto en rodajas finas y ponemos todo en la mesa junto con fugacitas de manteca cortadas para armar sándwiches. También podemos armar algo diferente, como una ensalada de berro con frutillas, limón y oliva.
O un vitel thoné, receta francesa tradicional para estos días. Se hace con cuadrada (aunque en el país se usa peceto), hervida con laurel, apio, puerro etc., pimienta en granos y sal gruesa, por más o menos 2 horas. Se deja enfriar la carne en ese caldo, se la corta en finas rodajas y se la acomoda en una fuente. Ahí se la rocía con una mezcla de aceite y vinagre y finalmente se le pone la salsa. La comida puede decorársela con alcaparras y aceitunas negras. La salsa se hace a base de atún y crema, algunas anchoas pisadas y condimentos a gusto. O también una salsa hecha con queso crema, mayonesa, un toque de mostaza y ajo y perejil frescos y bien picados. Es muy fácil y queda muy rica con la carne fría.
Pero bueno, en las mesas argentinas tenemos clásicos, sobre todo con las carnes asadas. Desde cerdos, aves, cabritos, etc., a lo que ahora se suma la carne de llama. Lo que sea que decidamos, recordemos que siempre su presentación será esencial para que después la memoria asocie los sabores y los aromas a la jornada especial que viviremos juntos. Son recetas fáciles, para que nadie "se ponga loco" y toda la familia la pase genial. Cuidemos los detalles de la mesa, las guirnaldas, los adornos, incluso las charlas que se dicen encima de ella. El banquete, en este caso, que sea un paso previo para esos abrazos que vendrán, anunciando un tiempo nuevo.

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