Consultada por El Tribuno, Immaculée señaló que pasadas más de dos décadas del genocidio de Ruanda, hay heridas que cicatrizaron y otras que permanecen expuestas. Las bárbaras torturas como extremidades amputadas a golpe de machete, violaciones masivas, personas quemadas vivas en recintos cerrados o ejecuciones de niños y bebés aún cristalizan los oscuros ojos de la ruandesa: "Como país no vamos a sentir la pérdida de tantos seres humanos en forma colectiva. El fruto que surgió de todo este sufrimiento ha sido enorme". Así celebró que se hayan extinguido las tarjetas de identidad en las que figuraba a qué tribu pertenecía el portador, hutu o tutsi, y cuáles eran los accesos sociales a que estaba predeterminado. "Era como una pena de muerte porque a cada cosa que había que hacer, como matricularse en un colegio o pedir una beca, surgía la discriminación. Hoy ya no hay hutus ni tutsis, sino un gobierno mixto y aunque muchos se sienten orgullosos de ser tutsis, no quiero que existan más tribus. Antes había dos universidades y ahora hay más de veinte y se triplicaron los colegios secundarios. Todos los que viajan a Ruanda piensan que es un país muy lindo y ordenado", señaló. Ya durante la conferencia que brindó a más de 2.600 personas destacó a Salta, como un pueblo de fe. "Fui a la catedral y vi que tienen mucha fe. Lo mismo pasa en Ruanda. Amamos a Jesús y también queremos mucho a la Virgen María. También me siento muy cómoda en Argentina por compartir con ustedes al papa Francisco. Solíamos conocer a la Argentina por Maradona y ahora la conocemos por el Papa", bromeó. Sobre el final expresó que la experiencia que le tocó atravesar fue terrible en más de un sentido, pero que le enseñó mucho sobre la vida: "Una de las lecciones más fuertes que aprendí es el amor. Que amarse los unos a los otros y amar a Dios es un compromiso importante".
Las razones por las que escribe
"Cuando escribí por primera vez lo hice pensando en quienes me decían: '¿Cómo volviste a sonreír de nuevo? ¿Cómo continuás siendo la misma? ¿Cómo podés soñar? ¿Cómo confiás después de todo lo que pasaste?'. Por eso cuando hablo en estas conferencias tengo un propósito. Ahora sé que todos nosotros luchamos por las mismas cosas, que nos lastimamos pero también nos esforzamos por perdonar".

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