Un año y nueve meses después del homicidio del joven Juan Carlos Ceballos, en una esquina del barrio Santa Victoria, el principal imputado de este crimen, Ismael Nahuel Girón Saldaña, fue condenado a 18 de prisión por el juez de la Sala II del Tribunal de Juicio, Bernardo Antonio Ruiz.
Había pasado la mañana del viernes cuando el magistrado dio a conocer su fallo, en una sala en la que la mayoría se puso de pie para escuchar su decisión.
Además de la condena a Girón Saldaña, el magistrado absolvió a Jorge Agustín Saldaño, al aplicarle el beneficio de la duda.
Ambos acusados llegaron a juicio por el asesinato del adolescente de 17 años del barrio Santa Victoria, quien fue herido la noche del 28 de septiembre de 2014 y falleció después de agonizar dos días en el hospital San Bernardo.
La causa estaba caratulada como "homicidio doblemente calificado por haber sido cometido con alevosía y con el concurso premeditado de dos o más personas y agravado por el uso de arma de fuego".
El fiscal penal Rodrigo González Miralpeix, quien representó al Ministerio Público en este juicio, manifestó su conformidad con la sentencia.
El ataque
Pocos minutos antes de la medianoche, el 28 de septiembre de 2014, el joven Ceballos estaba sentado en la esquina de la calle Gerónimo Matorras y el pasaje Getulio Vargas, junto a un amigo de 15 años. El primero cursaba el cuarto año en el ex Colegio Nacional.
Ambos estaban enfrascados en su conversación. Ceballos, por momentos, miraba y jugaba con su celular. De repente Girón Saldaña se les acercó, sacó un arma y le disparó en el rostro al adolescente.
Sin dar tiempo a ninguna reacción del amigo de la víctima, el agresor se subió a un auto blanco, con los vidrios polarizados, conducido por su primo Agustín Saldaño, y huyó. Varios vecinos lo vieron y avisaron a la policía.
La detención de los dos primeros -Girón Saldaña y Saldaño- se hizo poco después del crimen, cuando aún el adolescente luchaba por su vida en el hospital.
A la Policía no le llevó mucho tiempo saber que Juan Carlos Ceballos era un chico más del barrio, que no pertenecía a patotas ni estaba vinculado a microtráfico de drogas ni tenía antecedentes.
"Estimamos que los agresores, ya detenidos, equivocaron la identidad de la víctima", sostuvo Liliana Viveros, jefa de la Brigada de Investigaciones, un día después del fallecimiento de Ceballos.

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