La ciudad balnearia también debe su identidad a su actividad portuaria. Para llegar al puerto se accede por la avda. de los Trabajadores (ex Martínez de Hoz) y la calle 12 de Octubre. En esta área se encuentra el Centro Comercial del Puerto, con una gran variedad de locales gastronómicos que ofrecen especialidades de la culinaria marinera y venta de souvenirs. También se encuentra allí el Museo del Hombre del Puerto Cleto Ciocchini.
La zona portuaria se reconoce por el colorido de las lanchas costeras y de media altura y los barcos de altura y poteros. Es la oportunidad de conocer de cerca el ajetreado trabajo de los pescadores que cargan y descargan frutos de mar entre nasas y redes. A pocos metros de allí puede visitarse una nutrida colonia de lobos marinos de hasta 800 ejemplares, en la Reserva Faunística de Lobos Marinos, ubicada en la Escollera Sur. Desde la Banquina parten excursiones en crucero y de pesca deportiva en alta mar. Junto al puerto hacia el sur se halla la Reserva Natural del Puerto, que alberga una laguna de agua dulce. Esta conforma un ecosistema típico de laguna pampeana, inmerso en la ciudad y a metros del mar.
A la altura del kilómetro 14 de la ruta nacional 226 se ingresa a la Laguna de los Padres, un espejo de agua rodeado de montes de eucaliptus. A sus orillas se encuentran la Reducción de Nuestra Señora del Pilar, que recuerda un antiguo asentamiento jesuítico del siglo XVIII, y el Museo Municipal José Hernández, vinculado al pasado rural de la zona. La laguna es ideal para la pesca de pejerrey desde la costa y embarcado. También se puede preparar un asado y compartir momentos entre familiares y amigos.
Por la ruta 226 a la altura del kilómetro 16 se accede a la Sierra de los Padres y al barrio homónimo. El camino de acceso ofrece puestos de venta de productos de la zona, artesanías, miel y hortalizas. La sierra posee un vivero, un zoológico y propuestas gastronómicas y recreativas, un campo de golf y dos centros comerciales. También en la cumbre se puede visitar la Gruta de los Pañuelos, donde hay una formación rocosa natural que guarda una Virgen de Luján. La historia que cuentan los lugareños se remonta a 1948, cuando una pareja de inmigrantes italianos que no podía concebir colocó una virgencita en el hueco de una piedra gigante, ató los primeros pañuelos y rogó por su intención. A los cuatro meses, la mujer quedó embarazada. Con el tiempo, gran cantidad de visitantes se acercó a anudar sus pañuelos. Esas telas, que representan miles de deseos y que con el pasar de los días pierden el color, se multiplicaron hasta tapar gran parte de las rocas. Se puede llegar con la línea de ómnibus 717.
La Gruta de Lourdes se construyó sobre una antigua cantera y data de 1939. Se encuentra rodeada de vegetación y presenta dos niveles. En el inferior se encuentra el altar al aire libre y la imagen de la Virgen y en el superior el oratorio San José, la santería, la iglesia y una réplica a gran escala de las ciudades de Belén y Jerusalén, con figuras mecanizadas. Se ubica en Magallanes al 4000. De aquí los fieles llevan agua.

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