La designación de Patricia Bullrich en la cartera de Seguridad fue una sorpresa y es una incógnita. La inseguridad es la mayor preocupación de los argentinos y desde hace dos décadas encabeza las encuestas. Sin embargo, no existe un diagnóstico real del problema. Los candidatos se muestran dispuestos a "saturar las calles de policías", pero los gobiernos creen que el problema real es "la sensación de inseguridad".
La fragilidad de ese punto de partida se muestra en que la ministra del área, Cecilia Rodríguez, es una desconocida absoluta y el rostro vivo de la cartera es Sergio Berni, propenso a los despliegues teatrales pero sin resultados.
La muerte del fiscal Alberto Nisman, nunca esclarecida, es uno de los síntomas más agudos del fenómeno.
La teoría de la "sensación de inseguridad", fundamentada por el exjuez Raúl Zaffaroni, deriva en una estrategia que consiste en contraponer "sensación de seguridad". Ese fue el motivo para que se trasladara a cientos de gendarmes para que se hagan ver en el conurbano y se desguarneciera la narcofrontera.
Para Salta es imprescindible que la nueva ministra perciba que desde Aguas Blancas y Salvador Mazza se extiende por el país un corredor de ilegalidad por el que transitan el narcotráfico, el contrabando y la trata de personas. A pesar de que el narcotráfico de Rosario llama más la atención que en el resto del país, su instalación es progresiva y genera una ola de criminalidad creciente.
Hace algo más de un año, la futura ministra estuvo en Aguas Blancas acompañada por los diputados macristas Gladys González, Gisela Scaglia, Roberto Pradines, Pablo Tonelli, Federico Pinedo y Guillermo Durand Cornejo.
Por Campo Durán, llegaron a Bolivia con cuatro camionetas y sin ningún control. En Salvador Mazza, un oficial contó que en 3 kilómetros funcionan cerca de 20 pasos clandestinos.
Se fueron sorprendidos por lo que denominaron el "descontrol del contrabando", y "la desarticulación absoluta y el abandono de la función estatal en todas esas áreas".
Desde el 10 de diciembre se verá si cambió o no la visión que Bullrich tiene de este problema.
Presencia norteña
Dos radicales ocuparán lugares estratégicos para el desarrollo del norte argentino. El odontólogo tucumano José Cano, que perdió en una cuestionada elección la gobernación de Tucumán tendrá a su cargo el Plan Belgrano. El ruralista formoseño Ricardo Buryaile será el ministro de Agricultura.
Salta necesita hoy un replanteo que haga viable su campo, tarea que requerirá una relación más fluida entre los productores y los funcionarios nacionales, dado que la mediación del Gobierno provincial no surtió efecto.
Por otra parte, el Plan Belgrano es un programa de desarrollo social y productivo, que prevé una inversión de 16 mil millones de dólares en infraestructura y un fondo de reparación histórica de 50 mil millones de pesos.

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