Los reclamos públicos del sacerdote Marcos Villarreal por hechos de inseguridad en el pueblo, fueron la caja de resonancia para que la Policía de la Provincia, conjuntamente con el Ministerio de Seguridad, realizaran un megaoperativo con la participación de más de 100 efectivos de las distintas fuerzas.
Según el cura de la parroquia Santiago Apóstol de la localidad, la comunidad está perdiendo la armonía y la paz por una ola de delitos y atropellos que se observan en la vía pública. Precisamente, hizo el pedido a través de una carta enviada a los medios de comunicación, que corrió como reguero de pólvora por las redes sociales.
Curiosamente esto ocurrió el miércoles pasado, día para el que estaba anunciado por los mismos medios que se desarrollaría un operativo de seguridad en los barrios de Quijano.
Es decir que todos estaban avisados sobre el procedimiento de la Policía. Coincidió con la nota del cura y, tras la recorrida de los grupos policiales por todos los sectores, hubo comentarios de los vecinos al respecto.

El operativo

Pasadas las cinco de la tarde, diez móviles con efectivos de las divisiones de Infantería, Brigada de Investigaciones, Drogas Peligrosas y otras, comenzaron un barrido por Campo Quijano, de punta a punta, como nunca se había visto antes. A las pocas horas, la coordinadora de la movilización anunció que el ministro de Seguridad, Carlos Oliver, no supervisaría el patrullaje por razones de agenda, pero todo continuó como estaba diagramado.
En ese contexto, los barrios San Jorge y San Roque, considerados los de mayor conflictividad social, fueron cercados por el operativo. Nadie podía ingresar o salir de estos sectores mientras duró el control. Allí se logró demorar a tres menores que estaban alcoholizados en la vía pública produciendo desórdenes. En otro sector del pueblo, la policía vial labró 11 infracciones a motociclistas por circular sin la documentación obligatoria.
Al terminar el cinematográfico operativo, el resultado fue escaso frente al reclamo del párroco que describió como zona liberada al pueblo. Al menos esta vez, no hubo detenidos por ninguna razón específica.

La carta del sacerdote

Aunque Villarreal no habló con los medios para ampliar su particular reclamo, la misiva expresa su profunda preocupación ante "los hechos lamentables sucedidos en Campo Quijano, donde se vieron afectadas varias propiedades debido a la rotura de vidrios en locales y negocios, como así también disturbios en la calle, lo que lleva a la pérdida de la armonía y la paz".
En otro párrafo menciona que "hay que dejar de lado todas esas tentaciones que nos llevan a burocratizar nuestras obligaciones con discursos que muestran el poco interés por los demás".
La policía informó que una de las personas damnificadas en estos robos y destrozos ocurridos en el pueblo fue un peluquero, sobrino del padre Villarreal.

Opiniones en las redes

Como ya es habitual, los comentarios no se hicieron esperar a través del Facebook y Twitter.
Sandra Romina expresó: "Está bueno el operativo, pero que no avisen así los pillan a todos los delincuentes. Los tienen que tener guardados por un tiempo largo".
Por su parte, Jorge Vera opinó que "No sé para qué avisan si los chorros ya se escondieron. Únicamente un bobo que no se enteró; nadie puede ser detenido con este operativo".
También David Chiliguay se expresó en la misma línea y escribió: "Crónica de una batida anunciada".
Fernando Amador, por su parte, dijo: "Bien por el curita del pueblo, ni el intendente ni los legisladores hicieron lo que él provocó. Que la Policía salga a patrullar en serio. Lástima que todos sabían del operativo".

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