No se bancó el paseo que le estaba dando el otro equipo. Se enfrentaban los del barrio 8 de Abril y los del Unidad, de Las Heras y Capital, respectivamente. Perdía 13 a 0 y le dio una certera trompada en la cara a uno de los jugadores contrarios.
Se creía que la bronca había terminado allí, pero, horas después, la víctima de ese golpe, de 16 años, fue con su papá y su mamá hasta al hogar del agresor, al barrio Unidad, para buscar una explicación e intentar terminar con la bronca del juego.
Sin embargo, Federico Lucero, de 21 años, se mostró nuevamente violento, invitó a pelear al joven que le pegó en el rostro y sacó una pistola calibre 9 milímetros de entre sus ropas, segundos después de que su madre le cerrara la puerta en la cara a los visitantes. La cargó delante de varios testigos, sostiene la investigación, y apretó el gatillo sin parar.
Cuatro proyectiles –de un total de 10 que habría disparado– impactaron en la joven víctima, que debió ser llevada de urgencia al Hospital Lagomaggiore. Otro plomo dio en el brazo de un militar que salía de su casa junto con su mujer embarazada y se tenía que ir a trabajar a Uspallata. Cuatro proyectiles –de un total de 10 que habría disparado– impactaron en la joven víctima, que debió ser llevada de urgencia al Hospital Lagomaggiore. Otro plomo dio en el brazo de un militar que salía de su casa junto con su mujer embarazada y se tenía que ir a trabajar a Uspallata.
El joven recibió cuatro balazos y salvó su vida de milagro. Ya le dieron el alta.El hecho ocurrió el lunes por la noche, tal como informó este diario, pero el sospechoso, identificado por los testigos, no aparece. Investigadores consultados por el caso sostuvieron que el padre de Lucero, en un Fiat Duna rojo, se lo llevó de la casa después de los disparos y lo ocultó en un lugar que los pesquisas no logran descifrar, según informó Diaro El Sol de Mendoza.
La historia, que no tuvo un muerto de milagro, genera impresión, por la forma de resolver los problemas de algunos jóvenes de hoy en día.
El adolescente víctima del tiroteo vive en el barrio 8 de Abril. El agresor, en el Unidad. Conocidos de los dos complejos habían pactado ir a jugar un partido en una de las canchas que están ubicadas cerca de calle Regalado Olguín. Juntaron algunos pesos entre todos y pagaron por el alquiler.
Los del barrio lasherino la pisaban. Tenían claridad y, rápidamente, abrieron el marcador. A los pocos minutos, ya ganaban por varios tantos de diferencia. Los capitalinos no hacían ni un gol. Llegaban hasta el arco, pero la pelota no quería entrar.
Esto causó malestar entre los jugadores, principalmente, en uno de ellos, Federico Lucero. Cuando las piernas chocaban cada vez más fuertes, este joven de 21 años le dio una trompada al chico de 16 años en una jugada. El impacto fue tan violento que le ocasionó una lesión grave en el ojo, el pómulo izquierdo y se desvaneció. Sus amigos lo ayudaron y llevaron a su casa.
Con la cara dañada, se quedó en su casa y esperó a que llegara su padre. El hombre, cuando lo vio, decidió ir con él hasta la casa de Lucero, porque lo conocían. Querían pedirle explicaciones y hablar con sus padres. El hombre, su mujer y el hijo fueron en su auto hasta el barrio Unidad.
Golpearon la puerta y salió la madre de Lucero. Dijo que su hijo no se encontraba y cerró la puerta. Sin embargo, a los pocos segundos apareció el acusado e increpó nuevamente al adolescente.
Lo invitó a pelear a la calle y lo insultó. En ese momento, sacó una pistola, hizo para atrás la corredera y empezó a los tiros. Cuatro impactos dieron en el cuerpo de la víctima. Un quinto lo rozó. Otro plomo terminó dando en un militar que estaba con su mujer embarazada.
El padre de la víctima la cargó y la llevó al hospital. Se recuperó rápidamente e hicieron la denuncia, la que quedó en manos del fiscal Carlos Torres.

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Sección Editorial

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daniel cruz
daniel cruz · Hace 28 días

que puto, le pega a un chico de 16 y después lo agarra a los tiros. Ya lo van a agarrar.

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