La noche del martes mantuvo en vilo a los gemenses luego de que la vecina Elena Povoli, dueña de un inmueble en Alem 140, en pleno centro de la ciudad, observara que el piso de su vivienda estaba sobrecalentado y el agua que había caído por una canaleta desde los techos estaba en estado de ebullición.
Preventivamente, los Bomberos Voluntarios decidieron evacuar la manzana porque, simultáneamente, una pérdida de gas creó un escenario propicio para una posible explosión. "Denuncié hace más de un mes a Gasnor el olor constante a gas. Revisaron la casa y no encontraron nada, pero ahora es claro el calentamiento del piso y del agua", explicó la vecina. También la familia Povoli notó en los últimos meses el hundimiento del piso. "Las paredes cada vez están más separadas del suelo", señalaron. Mientras el imaginario popular alentaba todo tipo de historias sobre túneles hechos en tiempos de los jesuitas, finalmente Gasnor detectó con equipos especiales una pérdida en una cañería de la red de más de 50 años.
Lo que ocurrió
Los Povoli alquilan locales en esa propiedad y, el martes, un obrero estaba poniendo la membrana en el techo. Cuando utilizó el soplete para sellar las juntas, el fuego se introdujo en la canaleta de agua que, a su vez, deriva en una cañería de evacuación pluvial. Se detectó que ese tubo de PVC era el receptor del gas que se estaba perdiendo de la red central y, al ingresar el fuego del soplete, hizo una explosión, recalentó el agua de inmediato y al mismo tiempo el piso. La coincidencia fue total, pero todos agradecieron que el tema no pasara a mayores.

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