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Pérdida de votos y la imagen de Sáenz, preocupaciones del urtubeycismo
Las elecciones generales del domingo pasado dejaron para el mes que se inicia la histórica definición en balotaje del próximo presidente de los argentinos. La campaña para llegar a la segunda vuelta comenzó el mismo día de la elección, cuando se conocieron las mínimas diferencias entre los votos de Daniel Scioli y Mauricio Macri.
La ingrata sorpresa que dejaron los números para el oficialismo concentró la atención del electorado, repartido indefectiblemente entre dos estilos políticos antagónicos. El dilema que esta circunstancia plantea es que solo uno de ellos gobernará el país con la mitad del electorado a favor. No es un dato menor que el balotaje resulta de alguna manera un plebiscito donde la gente elige bajo la fórmula sí o no, sobre la continuidad de un modelo de gobierno.
En este escenario el rol legislativo será crucial para la representatividad en el Congreso de la Nación. Para el caso de los diputados nacionales electos por Salta, es sabido que el oficialismo perdió una de las tres bancas que ponía en juego y que los resultados no vienen siendo favorables desde hace al menos tres elecciones, según lo revela la caída en la cantidad de votos cosechados. La performance del frente que gobierna la provincia muestra claras señales de desgaste, cuando aún no comenzó el tercer período al frente del Ejecutivo.
Solo hace falta recordar que el gobernador Urtubey, líder político en Salta, volvió a perder votos en esta elección. Del 51,23% de mayo bajó al 43% en las PASO nacionales de agosto y el domingo pasado volvió a retroceder y apenas pudo superar el 40%. No es de extrañar entonces que esta curva descendente se proyecte en la representatividad legislativa. Los diputados del oficialismo no solo perdieron una banca en estas elecciones, sino también la representación femenina. Susana Canela no pudo dejarle su lugar a Gabriela Martinich. Las propuestas no convencieron al electorado, demasiado acostumbrado a la obediencia debida que impuso el kirchnerismo. Cuando los candidatos a diputados intentaron alejarse de esta posición, ya era demasiado tarde. Pese a resultar electos, Javier David y Pablo Kosiner sintieron en carne propia ese desprendimiento, conjugado con la imagen de "eternos candidatos" que resulta agobiante para los votantes.
Otro fenómeno que se dio en la elección del domingo anterior para la categoría a diputados nacionales es que el oficialismo perdió en el propio distrito de su candidato. La localía de Javier David no pudo contra el arrastre de la imagen de Gustavo Sáenz, intendente capitalino y candidato a vicepresidente de Sergio Massa.
Las elecciones presidenciales en Salta marcaron un enorme crecimiento de la fórmula Massa - Sáenz, que lograron el 34,58% de los votos, contra 39,67% de Daniel Scioli - Carlos Zannini. Pero en Salta capital, como en la mayor parte del Valle de Lerma los resultaron fueron ampliamente negativos para la fórmula oficial.
Massa y Sáenz ganaron cómodamente la capital salteña (41,28% a 28,89%), en Cerrillos, Chicoana, Guachipas, La Caldera y Rosario de Lerma.
El impacto y la imagen del intendente electo de la capital se hizo notar en la campaña y en las urnas.
Esta evidente debacle es el motivo de mayor preocupación por estas horas en el urtubeycismo, de cara a la segunda vuelta del 22 de noviembre. El compromiso y la aproximación del gobernador Urtubey a Daniel Scioli no admite bajo ningún punto de vista otra caída en los números del balotaje. Hay demasiado en juego para el entorno del poder político en la provincia. La interna dentro del FpV en Salta y la posición distante con el kirchnerismo alcanzó niveles de confrontación que muy difícilmente puedan revertirse y esto parece un camino sin retorno, aunque nada se puede descartar tras los resultados de la próxima elección.

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