Orlando Segovia y su familia reciben el apoyo de vecinos que se acercaron para colaborar tras incendiarse su casilla. El hecho ocurrió el pasado miércoles en el barrio Nuevo Hogar, al norte de la Ciudad Termal, colindante a la ruta 9/34. Tienen 4 hijos y sueñan con construir su nueva casa.
Si bien el daño material fue total, no hubo que lamentar víctimas.
El incidente se produjo a las 19.30, aproximadamente y, según peritos de la Policía de la Provincia, lo que provocó el incendio fue un corto circuito. "Nos avisó un vecino. Mi marido había salido a hacer un trámite y yo estaba en la iglesia con mis hijos. Me habré demorado 10 minutos en llegar a mi casa y ya estaba todo ardido", relató a El Tribuno Fernanda Herrera, esposa de Segovia.
José Álvarez, jefe de Bomberos Voluntarios, indicó que trabajaron dos dotaciones: la autobomba y la cisterna y 10 personas. "Ha sido duro porque era una casa precaria, prefabricada y, en casos así, el fuego se expande rápidamente. Fue un incendio estructural con pérdidas totales", dijo.
La pareja, quienes viven junto a sus cuatro hijos de 22, 13, 9 años y un bebé de 8 meses, relacionó el drástico suceso a un recalentamiento en los cables de electricidad. "Nosotros teníamos bien la instalación eléctrica de la casilla, porque nos iban a poner la luz, pero ahora quedó todo así".
En poco tiempo llegaron muchos vecinos al barrio y, al tener tantas conexiones en una misma red, colapsó. Para mí fue eso lo que provocó el corto circuito. Nunca pensamos que nos iba a pasar esto", comentó Orlando.
Cabe destacar que la familia vivía en una casa prefabricada, ya que hace dos años vienen construyendo su vivienda al lado, porque la casilla les quedó chica por sus cuatro hijos.

La solidaridad, presente

Tras el triste episodio, muchas personas se acercaron a colaborar con la familia. Amigos, familiares y vecinos no tardaron en realizar una campaña por internet para ayudarlos a través de colectas de ropa. De igual modo, desde la Municipalidad local se comprometió a colaborar.
"Quisiéramos agradecer a toda la gente que sin conocernos, se solidarizó con nosotros. Al intendente Gustavo Solís y a su gente que se han acercado desde el primer momento", expresó Fernanda.
A pesar del desalentador panorama, la familia no deja de pensar que podría haber sido una tragedia con consecuencias mucho peores. "Nos quedamos sin nada, pero tenemos fe en que de a poco vamos a ir consiguiendo las cosas que nos hagan falta. Nuestros niños están bien, y eso no tiene precio. Por supuesto que nos costó mucho conseguir lo que teníamos pero hay que seguir adelante. Mi marido tiene trabajo y eso también hay que agradecer", agregó la mujer. Para todos aquellos que quieran ayudar a la familia necesitada, pueden dirigirse al barrio Nuevo Hogar, manzana 88D casa 6, de Rosario de la Frontera.

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