Como estaba previsto, a las 8.30 del sábado partió la tradicional peregrinación en honor a los mártires del Zenta, con una procesión que fue encabezada por el obispo de Orán, monseñor Gustavo Zanchetta.
En su llamado a la feligresía, Zanchetta explicó que esta manifestación forma parte del cierre de la fase diocesana en el proceso de beatificación y canonización de los siervos de Dios, los sacerdotes Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas, quienes en el siglo XVII fueron asesinados junto a otros misioneros, criollos y aborígenes.
"En una fecha tan significativa queremos celebrar el Jubileo de todos los agentes pastorales de nuestra comunidad diocesana", expresó el obispo, y remarcó que, dada la relevancia de este encuentro, para este itinerario pastoral como diócesis dispuso que el día de la procesión se obtenga el don de la indulgencia plenaria en el Año Santo de la Misericordia.
"Queremos, con el gesto de peregrinar a este lugar tan referencial para nosotros, renovar nuestro compromiso misionero. Y por eso convoco a todos los que se ponen el hombro la evangelización, en todos los rincones de nuestra diócesis, para que nos encontremos", dijo en la previa a la especial celebración.

Las expectativas

La comunidad católica oranense guarda la esperanza de que, en unos pocos años, aquellos hombres de fe de hace cuatro siglos puedan tener la luz de la beatificación y convertirse así en los primeros mártires argentinos en ser beatos. Recordemos que el Vaticano otorgó la "nihil obstat", una declaración oficial en la que queda asentado que no existe ningún obstáculo para continuar en la beatificación de dichas personas que forman parte importante no solo en la historia sino en la evangelización..
Los sacerdotes de la Diócesis de Orán vienen trabajando en distintas investigaciones sobre la historia de los mártires del Zenta y difundiendo su devoción. Así, lograron introducir el proceso diocesano para la futura canonización mediante la constitución de un tribunal y una comisión de peritos en Historia y Teología.

La historia

Los mártires del Zenta fue un grupo de sacerdotes, misioneros y laicos, entre ellos criollos y aborígenes, que se internaron en la zona del Chaco salteño, con el objetivo de llevar la Palabra de Dios a los pueblos originarios en lo que hoy es el departamento de Orán.
El presbítero Pedro Ortiz de Zárate acariciaba el sueño pastoral de organizar una acción misionera en el Gran Chaco, en la amplia zona de selva entre los ríos Bermejo y Pilcomayo.
Los mártires fueron asesinados el 27 de octubre de 1683, en la capilla de Santa María, erigida en las cercanías del Bermejo y del río Santa María, después de la celebración de la Eucaristía. Los misioneros, sacerdotes y laicos fueron atacados por aborígenes tobas y mocovíes, quienes a golpes de macanas (garrotes de madera dura) los martirizaron y asesinaron.
Pedro Ortiz de Zárate había nacido en Jujuy, era casado y tenía dos hijos. Al morir su esposa, en 1654, inició sus estudios sacerdotales en Córdoba y fue ordenado en 1658. Realizó sus primeros servicios pastorales en Humahuaca, Cochinoca y Casabindo, en su propia provincia de Jujuy.
El obispo lo consideraba un gran párroco, celosísimo de la honra de Dios, ligado y respetuoso de los indios y su favorecedor.
Asistía con cariño a los enfermos y sustentaba con su propia renta a los sacerdotes más pobres, con la austeridad como una de sus costumbres.

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