Una nueva condena con la figura legal de femicidio se dictó ayer en Salta. Norma Beatriz Vera, vocal de la Sala IV del Tribunal de Juicio, fue la encargada de dictar prisión perpetua contra Gustavo Adolfo Herrera Leañez, considerado autor material y penalmente responsable del homicidio doblemente agravado por mediar la relación de pareja y violencia de género en perjuicio de Gabriela Surita (21 años). La joven mamá de tres niños fue asesinada el primero de julio del año pasado en villa Lavalle.
El juicio unipersonal presidido por Beatriz Vera comenzó con el discurso del representante de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Gastón Casabella, quien se constituyó como "amicus curiae" (amigos del tribunal). El doctor recordó parte del trágico suceso, luego intentó describir los hechos y la jueza intervino. "Por favor, pase directamente a formular las consideraciones técnicas del caso", expresó Vera.
En ese contexto, Casabella conceptualizó la violencia de género y el femicidio y determinó que las acciones de la causa Surita encuadran en el artículo 80 incisos 11 y 1. Las descripciones de las distintas figuras legales fueron sobre el basamento de lo expuesto por distintos organismos a nivel nacional e internacional. Luego alegó el representante del Ministerio Público Fiscal.
Con voz firme y elevado tono de voz, el fiscal Pablo Paz fue contundente: "Mantengo la acusación sostenida, ya que existen elementos para llegar a la certeza de que el acusado tiene responsabilidad absoluta en esta causa". Luego, hizo una descripción de los hechos citando lo expresado por los distintos testigos que pasaron por la Sala IV. El análisis pormenorizado de los testimonios estuvo dirigido a confirmar la relación de pareja entre Gabriela Surita y Gustavo Herrera. "El primer elemento fundamental e importante tiene que ver con la relación de pareja", apuntó.
Según el fiscal, de las declaraciones del hermano de la víctima, Marcos Surita, de Silvia del Valle Córdoba (vecina y amiga de Gabriela) y Natalia Jimena Choque (amiga) se desprende la certeza de que víctima y victimario tenían una relación de pareja.
Sobre ese punto, también mencionó a Clarisa Rojas, suegra de la víctima, quien "de manera contundente manifestó que sabía de la relación entre ambos, ella (por Surita) le había contado a su marido (Carlos Ramos, preso en Villa Las Rosas) y él aceptó".
“Es falaz sostener una supuesta desigualdad entre el hombre y la mujer; si fuese al revés está el inciso I del Art. 80 del CP, donde se tiene en cuenta el vínculo y la pena es la misma”. Pablo Paz, fiscal
Otro de los puntos que analizó el fiscal fue la intención del acusado de "pretender endilgar responsabilidad a la víctima y pasar a estar él en esa situación sería irrazonable. Pretender poner en cabeza de la víctima como quien inició la agresión es justamente con lo que lucha esta ley, en persuadir su sesgo machista. Este Ministerio Público Fiscal solicita se lo condene a la pena de prisión perpetua y como segundo punto se someta al imputado a un tratamiento por sus adicciones", concluyó Paz.
"Murió como vivió"
"Pese a su arrepentimiento y confesión, Herrera actuó con plena conciencia de lo que hacía, con dolo directo", manifestó a su turno Jacqueline Cobos, una de las abogadas querellantes, quien junto a María Saldaño Abdo no tuvieron la mejor exposición en sus alegatos. Cobos también describió lo expuesto por testigos y profesionales. "Herrera tenía relación sentimental con la víctima que estuvo signada desde el primer momento en una relación de pareja", expresó.
La doctora detalló lo que hizo Gabriela Surita los días previos al crimen. "Ella estaba en una situación complicada", señaló. "Veinte días antes de su muerte hizo una denuncia donde dijo sentirse amenazada, quería irse a Chile y Herrera no quería". El mismo día del asesinato, "Silvia Córdoba (amiga de la joven) y el señor Lemos (vecino) dijeron haber visto que él (por Herrera) la zamarroneaba".
Al mismo tiempo, la querella en su alegato expresó: "Gabriela murió como vivió, atacada, con violencia e indefensa, siempre con sus hijos al lado. Murió por su condición de mujer, fue disminuida como un insecto y murió así, como un insecto. En esta sala se dijo: "No se puede matar así a una persona''; para Herrera no era una persona, era un objeto de su propiedad".

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