Un vecino del barrio Francisco Solano denunció telefónicamente a la policía, ayer en la mañana, que su perro le dio una macabra sorpresa al aparecer desde el interior de un yuyal con el cráneo de una mujer.
El hecho ocurrió alrededor de las 9.40, en el barrio San Francisco Solano, en la zona sudeste de la capital provincial. El hombre transitaba junto a su mascota por un camino que desemboca en el conocido puente "Unión", que conecta los barrios San Francisco Solano y 20 de Junio.
Ese sendero al final atraviesa una cancha denominada "la de los paqueros". Según el vecino, el perro se metió en la vegetación y regresó con un cráneo humano de mujer.
Minutos después llegó la policía; luego, móviles de la División Homicidios y el Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF).
Una fuente de la investigación aseguró que se trataría de Mariela Rossi, desaparecida en la zona hace 25 días. Oficialmente nadie quiso confirmar el hallazgo de la mujer perdida pero todo indica que es ella.
Vecinos del barrio Juan Calchaqui, que en su momento cortaron calles y avenidas para pedir que busquen a la joven madre, también dijeron a El Tribuno que no tienen dudas de que se trata de Mariela.
Versión oficial Hay 15 cuadras entre la casa de Mariela y el lugar donde hallaron los restos mortales
Desde el Ministerio Público, poco después de las 18 de ayer el fiscal penal Ramiro Ramos Ossorio, de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, insistió en decir que se llevan adelante diligencias a fin de establecer si los restos pertenecen a Mariela Rosana Rossi, una mujer de 42 años que fue denunciada como desaparecida el 22 de noviembre pasado.
La desaparición de Rossi, de barrio Juan Calchaqui, muy cerca de donde se hallaron los restos, fue denunciada por su pareja, Jesús Gutiérrez, quien indicó que la mujer salió de la vivienda y no volvió a saber nada de ella.
Trascendió que en el lugar del hallazgo se halló un celular de similares características al denunciado por Gutiérrez cuando describió los elementos que Rossi tenía en su poder cuando desapareció. También se encontraron otros objetos personales, como una cadena y una tarjeta de Saeta.
Entre los objetos que se hallaron están: una botella de cerveza, ropa de mujer, un blister de medicamento y un cable.
Testigos afirmaron que el cuerpo estaba ya desmembrado y solo se encontró el cráneo, piezas dentales, un fémur y parte de los brazos. Llamó la atención el faltante del tórax y de los huesos del cuello, además se encontró una zapatilla de color rosado y una cartera.
La historia
Mariela Rossi residía en barrio Juan Calchaqui. El último que la vio fue su expareja, un remisero, quien supuestamente la llevó en su auto al barrio Norte Grande la noche del 22 de noviembre.
Trascendió además que la madre de Mariela, Mercedes Fúnez, habría solicitado que se investigue a la expareja de la mujer y a su hijo.
Después de esta presentación, la policía de la Comisaría 10 hizo un intenso rastrillaje que pasó por el lugar donde ahora el perro de un vecino halló los restos de la mujer.
Tras el fallido operativo, las amigas y los vecinos de Mariela realizaron un corte en la ruta provincial 26 el viernes 4, reclamando que se actúe con celeridad en el caso.
Ayer, una parte de la verdad sobre la muerte de esta mujer quedó al descubierto.
La investigación sobre los hechos tiene un retraso
Pocos días después de la desaparición de Mariela, la policía realizó diversas diligencias en el barrio Juan Calchaqui así como en varios domicilios.
Una de las casas donde se realizó un allanamiento fue la de la expareja de Mariela, un joven remisero, quien desde hacía algún tiempo había formado ya pareja con otra mujer.
La violenta irrupción de la fuerza pública en el domicilio de la expareja hizo que la mujer que allí habitaba se retirase, porque sospechó que el remisero seguía viéndose a escondidas con la mujer que finalmente desapareció.
En el barrio, a los pocos días de la desaparición se hablaba de que la mujer había pasado a "mejor vida". Estos rumores tenían asidero de veracidad, por infidencias propias de los vecinos. Sin embargo, y pese a las sospechas, solo se hizo un rastrillaje por las márgenes del río Arenales que no dio resultado alguno.
Ahora, a pesar de que se halló una soga, las sospechas de un crimen o femicidio rondan los barrios del sudeste de la capital provincial.

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