El sábado pasado, el pueblo de Cerrillos se conmovió al saber que había muerto uno de sus hijos dilectos, el ingeniero Gerardo Rolando Lescano, nacido allí hace casi 60 años, en el barrio Pueblo Nuevo.
Hizo sus primeros estudios en la escuela Gobernador Manuel Solá, pero a muy temprana edad contrajo una enfermedad que atrofió su físico y le acarreó graves problemas de movilidad.
Así fue que desde muy niño aprendió a enfrentar, con gran entereza y valor, los duros reveses que la vida le tenía reservado.
Pese a todo, y con la ayuda de su familia y amigos, "Pilita" Lescano, como le decían en el pueblo, fue sorteando de a poco los duros escollos que se le iban presentando.
Sin retraso alguno y con premios al mérito, hizo la escuela primaria para continuar de inmediato los estudios secundarios en Rosario de Lerma. Finalizados estos con distinciones, ingresó a la entonces flamante Universidad Nacional de Salta, donde fue alumno, ayudante de trabajos prácticos hasta que logró graduarse de ingeniero en Informática.
Pero hablar de los méritos profesionales del "Pilita" Lescano es poco. Hay que destacar sus valores humanos, cívicos y democráticos. Con el advenimiento de la democracia en 1983, Lescano se sumó con pasión a la organización del Partido Justicialista logrando ser concejal, hasta que al final, diferencias con el partido gobernante lo llevaron a fundar una organización política vecinal.
El sábado 26 de diciembre, la enfermedad que lo había afectado desde niño, logró doblegarlo y vencerlo.
Fueron casi 60 años de una dura y férrea lucha. Pilita dio pelea hasta el final, como solo él sabia pelear.
Hoy, todo un barrio, Pueblo Nuevo y Cerrillos, su pueblo, lo extrañarán por mucho tiempo. Quizá alguien atine a bautizar una calle del pueblo con su nombre.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora