Hoy, desde Pichanal partirá una peregrinación hasta el altar de los Mártires del Zenta, un grupo de sacerdotes criollos y aborígenes que evangelizaron el Chaco salteño en el siglo XVII. Se convoca a todos los fieles católicos a participar de la peregrinación, que partirá a las 8 hasta el altar, donde se celebrará una misa que será presidida por el obispo de Orán, Gustavo Zanchetta.
Los sacerdotes de la Diócesis de Orán vienen trabajando en distintas investigaciones sobre la historia de los Mártires del Zenta y difundiendo su devoción. Así, lograron introducir el proceso diocesano para la futura canonización, mediante la constitución de un tribunal y una comisión de peritos en Historia y Teología.
A Pedro Ortiz de Zárate lo consideraban un gran párroco, celosísimo de la honra de Dios, gran favorecedor de los indios. Asistía con cariño a los enfermos y solía sustentar con su renta a los sacerdotes más pobres. Era austero en todas sus costumbres.
El objetivo es recoger minuciosamente la mayor cantidad de datos históricos posible para lograr la beatificación.
"Tengo la esperanza de que en unos pocos años podamos tener la luz de la beatificación. De llegar a buen puerto las investigaciones pertinentes, serían los primeros mártires argentinos en ser beatos", dijo el padre Rubén Gutiérrez.
El Vaticano otorgó recientemente la "Nihil obstat", una declaración oficial en la que queda asentado que no existe ningún obstáculo para continuar con la beatificación de ciertas personas.

¿Quiénes fueron?

Los Mártires del Zenta fueron un grupo de sacerdotes, misioneros y laicos criollos y aborígenes que se internaron en la zona del Chaco salteño, con el objetivo de llevar la Palabra de Dios a los pueblos originarios de la región que hoy comprende el departamento de Orán.
Se trata del presbítero Pedro Ortiz de Zárate, Juan Antonio Solinas y 18 laicos.
El padre Zárate acariciaba el sueño de organizar una acción misionera en el Gran Chaco, en la zona selvática entre los ríos Bermejo y Pilcomayo.
Los mártires fueron asesinados el 27 de octubre de 1683, en la capilla de Santa María, erigida en las cercanías del río Bermejo y del río Santa María, después de la celebración de la Eucaristía. Fueron atacados por aborígenes tobas y mocovíes, quienes a golpes de macanas (garrotes de madera dura) los martirizaron y asesinaron.
Pedro Ortiz de Zárate nació en Jujuy, era casado y tenía dos hijos. Al morir su esposa en 1654, estudió en Córdoba y fue ordenado sacerdote en 1658.

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