Conducir una motocicleta puede ser una experiencia muy liberadora, pero también es un deporte peligroso. Una persona en una motocicleta es vulnerable a otros vehículos en la vía pública.
En rosario de la Frontera, como en muchos lugares de la provincia, los motociclistas son los que menos cumplen las normas. No se protegen con casco, no respetan los semáforos, van a contramano, circulan a gran velocidad y hasta utilizan la modalidad de beber cerveza de la botella mientras conducen. Eso sucede porque no han recibido nunca educación vial, ni de su familia ni del Estado.
"Son preocupantes las conductas incurridas por la gente. En realidad, el fondo de la cuestión es que estos hechos se pueden evitar de alguna manera", destacó a El Tribuno el concejal Sebastián Iglesias.
Asimismo, dijo: "Si bien se hacen controles, la Municipalidad sobre los vehículos y la Policía sobre las personas, considero que debemos profundizar el tema de concientización".
"La única forma de evitar estos siniestros es ejerciendo los controles. Pero también sabemos que la moto es barata y soluciona el problema de transporte a una persona o a una familia. Es muy difícil convencer al motociclista de que el riesgo que corre es muy grande. Las personas no tienen un instinto de conservación tan desarrollado y valoran la economía de la moto al riesgo que conlleva", manifestó por otra parte el edil rosarino. Las lesiones por tránsito son las causas que más hieren y matan jóvenes. No hay ninguna enfermedad que agreda y lesione de la manera en que lo hacen los siniestros viales. En el 70 por ciento de los accidentes tiene intervención directa la motocicleta, con predominancia los fines de semana y en el 64 por ciento de los casos los chicos tienen entre 14 y 23 años.
"Tenemos que apuntar al secundario y al terciario. El gran tema es la educación previa. Estamos habilitando a jóvenes a manejar pero sin experiencia previa, sin herramientas ni conocimientos básicos que les permitan discernir", concluyó el concejal.
En ese sentido agregó que falta capacitación. "No hay circuitos preparados para que los jóvenes puedan practicar destrezas en el manejo. Tampoco pueden faltar los controles, hay que controlar las zonas rojas en las que sabemos que hay consumo de alcohol y también tenemos que controlar ingreso y egreso del colegio", terminó.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora