Un peritaje psiquiátrico reveló hoy que la mujer acusada de matar a su madre Lira Facchin, encontrada muerta el sábado último en su departamento de la localidad bonaerense de Ramos Mejía, es "peligrosa para sí y para terceros" y sufre alucinaciones, por lo que el fiscal de la causa pidió que sea internada en el instituto Melchor Romero.
En tanto, la abogada Fernanda Herrera, quien defiende a Claudia Ercoreca (39) en la causa por el "homicidio calificado por el vínculo" de su madre, dijo que la mujer "es inocente" y que "está mal por la situación de la pérdida de su madre y por estar privada de la libertad".
La jueza Carina Andrijasevich, a cargo del Juzgado de Garantías 6 de La Matanza, resolverá en las próximas horas el pedido del fiscal Carlos Arribas sobre la internación de la mujer en el pabellón neuropsiquiátrico de Melchor Romero, dependiente al Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) y ubicado en el partido de La Plata.
El representante del Ministerio Público informó a Télam que hizo este requerimiento luego de haber recibido los primeros resultados de los estudios realizados por la Asesoría Pericial de La Matanza sobre la salud mental de Ercoreca, quien padece "síndrome delirante alucinatorio con temática mística y mágica, con interceptación y actos de obediencia a la temática delirante".
El fiscal ordenó nuevos peritajes psicológicos y psiquiátricos más específicos a la acusada, con el objetivo de determinar si comprende la criminalidad de sus actos y, por ende, definir si es imputable.
Por su parte, la abogada Herrera había dicho esta mañana que cuando Ercoreca declare "va a ser sorprendente" y que pedirá que la pareja de la imputada, Germán Fitzi (29), "amplíe su declaración" testimonial.
Sin embargo, el fiscal Arribas aclaró que ante los resultados de las pericias que establecieron el "síndrome" que sufre la mujer, ella "no está en condiciones de declarar".
Según la abogada, Ercoreca "está muy mal porque su pareja no ha tomado contacto con ella y también por el relato, por las declaraciones y los elementos que ha aportado a la causa", en referencia a los dichos de Fitzi ante Arribas.
En su testimonio, el hombre aseguró que la imputada le contó que Facchin (76) había muerto y que escuchaba "voces del más allá" que le indicaban que debían escapar constantemente del lugar en el que se encontraban.
"Lo que dice su pareja es que escuchaba voces que le decían que tenía que irse de la vivienda, que corría peligro, que habían espíritus que le hacían mal, que ella tenía que desaparecer, se tenía que alejar con su pareja. Son dichos y relatos de su pareja, no son de mi defendida", dijo Herrera, y agregó que Ercoreca no le "dijo nada de eso".
La abogada manifestó que pedirá que Fitzi "amplíe su declaración", aunque Arribas no tiene previsto un nuevo testimonio del hombre.
También solicitará que se le practique "una pericia" psiquiátrica, y dijo que si para el fiscal la mujer pudo abandonar a su madre para dejarla morir, el hombre tuvo que tener también "un grado de participación", por lo que tendría que haber "igualdad de condiciones" en sus situaciones procesales.
Herrera también indicó que pretendía que la enfermera que estuvo a cargo del cuidado de Facchin sea llamada "a declarar y que aclare todos los puntos", porque cree que también pudo haber "faltado a sus deberes".
Además, la letrada dijo que Fitzi y la enfermera "están ligados" y "ya se conocían" previamente porque ambos practican el rito umbanda.
"Su relación era buena, no a la fecha porque se ha distanciado, no tiene la asistencia de alimentos, de ropa, de higiene, está totalmente abandonada sin su familia, desesperada", finalizó Herrera acerca del vínculo entre la acusada y Fitzi.
Los investigadores creen que Facchin murió el miércoles 20 de enero, mismo día en que la acusada fue vista salir del departamento de Ramos Mejía, aunque el cadáver fue encontrado dos días después.
Ese día la acusada pasó por la comisaría local para avisar del fallecimiento pero nunca regresó, lo que posteriormente activó la búsqueda de Ercoreca, hasta que el 26 de enero la detuvieron en la ciudad balnearia de Santa Teresita, donde estaba junto con Fitzi y sus dos hijos, quienes quedaron bajo la tutela de sus abuelos por orden del fiscal Arribas.

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