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Polémica por el uso del celular en el trabajo
Al abordar el tema del uso de los celulares en la empresa deberíamos recordar que en el derecho rige un principio, que afirma que todo lo que no está prohibido expresamente, está permitido. La misma regla debería aplicarse en el ámbito de las relaciones laborales en el seno de la empresa. Algunas prohibiciones pueden considerarse implícitas en las obligaciones de buena fe, colaboración y solidaridad que establece la propia Ley de Contrato de Trabajo. Pero en caso de duda sobre la aplicabilidad, o no, de una prohibición genérica a un caso concreto, los jueces se inclinan por favorecer a la parte débil de la relación: el trabajador. De allí la importancia que le otorga la jurisprudencia a la existencia de reglamentos internos, o -al menos-, circulares o memorándums que dejen en claro las conductas esperadas.
Ahora bien, el reglamento interno tampoco puede establecer prohibiciones que excedan el principio de razonabilidad. Veamos cómo funcionaría esto en el caso concreto que nos hemos propuesto analizar.
¿Podría prohibirse en forma absoluta el uso o la mera tenencia de esa peligrosa arma que es un celular? Decimos esto de "peligrosa" porque son tantas las funciones que tienen los smartphones que no sería raro que alguna aplicación descubra un uso potencialmente nocivo. ­Hasta sirve para hablar! Que a un cirujano se le prohíba absolutamente ingresar al quirófano con el celular parece que es de sentido común. Se me ocurre que también a los controladores aéreos les debe estar vedado portar celulares. En ambos casos no bastaría con que el móvil quede en función silenciosa, ya que un olvido podría traer gravísimas consecuencias.
"La situación más difícil de resolver, con la utilización de celulares, se presenta en las oficinas, donde no existen razones de riesgo".
Aquí parecería que no es necesario que esté previsto en un reglamento o circular. Sin embargo, es conveniente, porque si el teléfono está apagado el empleado pretendería que actúa correctamente, mientras que el empleador sostendría que la prohibición es absoluta por el riesgo que ello implica.
También es lógico que un chofer no pueda usar el teléfono mientras conduce ¿pero puede prohibírsele que lo lleve encima? Y en ese caso ¿puede prohibírsele que tenga el sonido activado? A la primera: no es razonable prohibir que lleve el celular. Inclusive ello puede resultar de utilidad para la empresa. A la segunda: lo que debe prohibirse es que atienda el teléfono con el vehículo en movimiento, esté en silencio, sonido o vibrando. Obviamente, también será sancionado si detiene el vehículo para discutir el partido del domingo.
En la industria también los empleadores alegan que el uso de los móviles causa pérdida de productividad y aumenta el riesgo de accidentes de trabajo. De hecho, hace dos o tres años la Cámara que nuclea a las empresas industriales de Córdoba decidió unilateralmente la prohibición del uso de los celulares. Desconocemos si ello motivo presentaciones judiciales. La situación más difícil de resolver se presenta en las oficinas, donde no existen razones de riesgo y por el contrario se advierte una creciente "necesidad" o dependencia social con estos aparatos. Lo analizaremos la próxima semana.

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Sección Editorial

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