Un oficial de la Policía bonaerense fue condenado a prisión perpetua por un tribunal de Mercedes que lo halló culpable de haber asesinado de un balazo por la espalda a un adolescente que perseguía en el partido de General Rodríguez, en marzo de 2012, informaron hoy fuentes judiciales y de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi).
Se trata del subteniente Roberto Julio Páncere, quien llegó al juicio en libertad y aún en ejercicio de su cargo en la institución pero, tras escuchar el veredicto, quedó inmediatamente detenido y llevado a un penal de la provincia para comenzar a cumplir su pena.
El efectivo fue condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de Mercedes, integrado por los jueces Fabián Brahim, Miriam Rodríguez y Roberto Vila, que lo acusó del delito de "homicidio agravado por abuso de función o cargo cuando fuere integrante de las fuerzas de seguridad, policiales o del servicio penitenciario" de Matías Lobos (17).
El TOC 4 coincidió con la opinión tanto del fiscal de Mercedes que estuvo a cargo del juicio, Adrián Landini, como del abogado querellante y miembro de Correpi, Ismael Jalil, quienes durante su alegato habían pedido que el policía fuera condenado a la pena de prisión perpetua.
De acuerdo con el relato a Télam de la titular de Correpi, María del Carmen Verdú, durante el juicio "quedó probado" que Páncere disparó "cuatro tiros cuando no existían riesgos para la vida de ningún policía ni de las personas que pasaban por la zona".

El policía hizo blanco

La muerte de Matías Lobos se produjo el 28 de marzo de 2012, cuando él y otro joven escapaban en una moto de policías que creían que eran un par de delincuentes a los que buscaban tras un ilícito.
Verdú dijo que Lobos y su amigo fueron perseguidos seis kilómetros desde el barrio Los Naranjos, en Malvinas Argentinas, y estaban "a punto de perder a los policías" cuando en inmediaciones del Hospital de General Rodríguez "Páncere sacó su arma y empezó a disparar. E hizo blanco, porque dos tiros los erró, otro dio en la moto y el cuarto le dio en la espalda a Matías".
Lobos cayó de lo moto al pavimento y falleció en el acto, mientras que el otro chico fue detenido a los pocos metros.
En poder de los jóvenes fue secuestrada un arma de fuego y el efectivo argumentó que habían disparado contra el patrullero, aunque tanto los testigos que declararon en el juicio como los peritajes realizados demostraron que ésto nunca había ocurrido.
Es que ninguna de las personas que circulaba por esa zona concurrida de General Rodríguez al momento del hecho vieron a los jóvenes empuñar el arma.
Los peritos que trabajaron en la instrucción del caso y que declararon durante el juicio determinaron que el arma estaba vacía, que no había sido disparada recientemente y que el balazo que tenía el patrullero databa de tiempo atrás.
Los miembros de Correpi, a la que luego de lo sucedido se unió la madre de Lobos, Griselda del Valle Fernández, acusaron a los policías de intentar "armar un montaje" para "instalar la idea de la legítima defensa".
También acusaron al fiscal de Luján que intervino en la instrucción de la causa, Pablo Vieiro, de "apurarse" para pedir el sobreseimiento del Páncere para cerrar la causa "en tiempo récord".
La madre de Lobos, con la representación de Jalil, consiguió aportar elementos que llevaron la causa a juicio oral, en el que finalmente el policía fue condenado a prisión perpetua y detenido.

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