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Juan Leiva, de 42 años, había dejado por la mañana su casa para realizar varios trámites. Había subido a su cuatriciclo que desde hace años tiene acondicionado para movilizarse. Además cuenta con todos los permisos y habilitaciones. Lo tiene en una carpeta y él mismo reconoce que a veces se le hace sumamente difícil llevarlos encima. "Tengo miedo de perderlos", aseguró.
Los problemas comenzaron cerca del mediodía. A esa hora este vecino transitaba por calle Tucumán entre España y avenida Roca, de la ciudad de San Carlos de Bariloche, cuando un agente de la comuna detuvo la marcha de su rodado. Le exigió la documentación y la utilización obligatoria del casco. Ante la falta, Leiva pidió las disculpas del caso y le dijo que no los llevaba encima. Fue allí que la situación se tomó complicada, cuando el agente le dijo que debía descender del vehículo ya que lo tenía que secuestrar.
Juan explicó que no podía bajarse ya que era paralítico. "No puedo caminar", le decía una y otra vez al trabajador municipal quien en todo momento le aseguraba que él estaba para hacer respetar las normativas.Juan explicó que no podía bajarse ya que era paralítico. "No puedo caminar", le decía una y otra vez al trabajador municipal quien en todo momento le aseguraba que él estaba para hacer respetar las normativas.
Hasta que en un momento le ofreció parar un taxi para que lo lleve a su casa a buscar los papeles, pero no hubo caso. La discusión terminó cuando el agente lo obligó a bajarse del cuatri para poder secuestrarlo. El hombre no tuvo opción. Descendió de su rodado y se arrastró al menos cinco metros hasta llegar a la vereda. "Como pude me tiré al suelo y me arrastré. No me explico cómo este señor no podía entender mi situación", explicó Leiva.
Esta vez fueron los propios transeúntes los que pusieron un freno al encarnizado pedido del trabajador. Hasta un efectivo de la Comisaría Tercera que estaba de civil se acercó al empleado para pedirle que tuviera consideración por la situación de este vecino.
Un nuevo debate se abrió en plena calle hasta que finalmente el agente de Tránsito desistió de su pedido y según las propias palabras de Juan le dijo: "Bueno subite a la moto y andáte".
Este vecino, que desde los 6 años sufre una parálisis que le impide caminar calificó la situación como "denigrante". Y es por eso que ayer con el asesoramiento del abogado Marcial Peralta, se presentaron en la Unidad Fiscal de Atención Primaria (UFAP) para efectuar la denuncia.

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