De repente, zona norte de Capital Federal dejó de ser ese entrevero de sonidos, sirenas y gente apurada y se transformó en un pedacito de Salta.
Las agrupaciones y fortines de Güemes de la provincia de Buenos Aires se reunieron en la noche del jueves para realizar su ya tradicional "Guardia bajo las Estrellas".
Son los residentes salteños que desde hace años se vienen congregando en torno de la réplica del monumento a Güemes, que está situada entre las calles Figueroa Alcorta y Pampa, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Al menos 110 gauchos, rigurosamente vestidos con las prendas típicas, tuvieron el honor de montar la guardia en la base del monumento.
En la plaza habían llegado más paisanos con sus bombos y sus guitarras; todos a prender fuego.
Cientos de porteños también concurrieron sabiendo que las chinas allí venden empanadas y que los gauchos preparan un locro pulsudo. Una cola interminable de porteños -que ahí jugaban de visitantes- terminaron la comida para la venta pasadas las 23.
A esa hora comenzaron los actos oficiales con la entonación de los himnos Nacional Argentino y de Güemes bajo la atenta mirada de los representantes de las agrupaciones presentes.
Toda la organización estuvo en manos de la Asociación de Residentes Salteños en la Provincia de Buenos Aires.
"Somos al menos 15 personas las que tuvimos que pedir los permisos correspondientes, armar las tiendas y darle forma a todas las actividades", comentó su presidente Antonio Carrizo.
También se debe decir que no hubo presencia de autoridad política alguna, fue toda una movida gaucha que ya se viene realizando desde 1980; pero que tiene antecedentes de mucho más atrás.
Lo cierto es que si bien es como en Salta, en donde cada familia o agrupación va llegando y arma su fuego, tienen sus mesas y sillas y hasta su musiqueros, todo estuvo muy bien organizado estructuralmente. Hubo mate cocido con tortas fritas gratis, bombas de estruendo y la iluminación y el sonido que funcionaron sin sobresaltos.
Es que estos gauchos organizados son los que comenzaron varias gestas y hasta ahora nunca fueron reconocidos. Al momento de los discursos fue Carlos Argentino Oropeza quien destacó la sanción de la ley por el feriado nacional como una victoria propia. Se debe decir, sin temor a la polémica, que "la idea del reconocimiento al Héroe Gaucho nació en los fogones de Buenos Aires", dijo el gaucho Oropeza en diálogo con El Tribuno que fue invitado y estuvo presente para la conmemoración.
Cuando terminaron las actividades programadas, comenzaron los bailes, las zambas y vinitos salteños a deambular por la noche porteña. No duró mucho la celebración porque bien sabido lo tienen sus gauchos en la palabras de Oropeza: "Esto no es una fiesta, acá recordamos la gesta güemesiana y el paso a la inmortalidad de Güemes".
Son gauchos dignos de su general, son rebeldes y no le tienen miedo a nada. Luego vendrán las actividades oficiales, con los políticos de turno, pero ellos saben que ya cumplieron con la tradición de rendirle homenaje a su verdadero jefe: don Martín Miguel de Güemes.

Un sentido homenaje

Gaucho si los hay, son como Adolfo Sordeau. Los miembros de los Gauchos Norteños en la Provincia de Buenos Aires estuvieron presentes en los fogones que se realizan a la orilla del Río de la Plata.
“Este es nuestro homenaje y nuestra tradición”, dijo el secretario de la Agrupación, “Cacho” Gordiola mientras preparaba un asado. Este fue el tercer año que participaron en los fogones porteños y estuvieron en dos ocasiones en La Quebrada de La Horqueta.

Pedido de salteños

Hilda Tolaba emigró hace 20 años desde Coronel Moldes. Ella es famosa porque en los fines de semana vende sus empanadas en el sector B del parque Roca. “Nosotros necesitamos un lugar que sea propio para los residentes salteños. La Casa de Salta no lo cumple y yo le pediría a las autoridades provinciales si nos puede ayudar para conseguir un lugar que sirva para cumplir un rol social”, dijo.


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