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Prat Gay, un pez espada, en medio de los tiburones
El pez espada es uno de los animales más elegantes del océano. Mayormente solitario, no se agrupa en cardúmenes y se mantiene a unos 10 metros de otros peces espada. Esa condición de jugar siempre en solitario fue una de las principales razones que abruptamente provocaron la salida deAlfonso Prat Gaydel equipo económico de Mauricio Macri.
Desde hacía tiempo estaba navegando en aguas tormentosas, donde los tiburones están siempre al acecho, a la espera de que la presa se canse, para atacar a fondo. Quizás la última rebeldía del elegante Prat Gay ocurrió hace unos días cuando viajó a Colombia para participar de una reunión extraordinaria del directorio del Banco de Desarrollo de América Latina-Corporación Andina de Fomento (CAF), en la que se eligió al nuevo presidente del organismo de crédito.
Él tenía instrucciones de votar por el representante paraguayo y cumplió, pero ganó el peruano, precisamente a quien apoyaba personalmente el ahora exministro de Hacienda.
Esa decisión no cayó bien y se juntó con las sistemáticas resistencias a reconocer la autoridad de Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, -junto a Marcos Peña, el tridente poderoso y preferido de Mauricio Macri. Toda vez que lo convocaban a una reunión, Prat Gay mandaba a sus subalternos, desconociendo la autoridad de los mencionados, que echaban "chispas" y no tardaron en quejarse, según comentan, ante el Presidente.
El propio Marcos Peña expresó su malestar por el manejo individualista del exalumno del Newman, curiosamente el colegio donde también se formaron en sus comienzos, su amigo Nicolás Caputo y el propio Mauricio Macri.
Hace unos días, una fotografía que no fue medida en su exacta dimensión mostraba la brecha que existía entre los principales funcionarios. Se palpitaba el desenlace. En la reunión con los gobernadores por el tema Ganancias, que fue clave para destrabar el conflicto, el primer plano era para Alberto Abad, Mario Quintana, Rogelio Frigerio y Jorge Triaca. Al fondo, casi perdido, aparece la figura de un solitario Alfonso Prat Gay. Su destino ya estaba marcado.
Hasta Mirtha Legrand percibía la inminente expulsión de Prat Gay, cuando le preguntó en su programa si se iba del Gobierno.
Por todo lo ocurrido, el ahora exministro se la veía venir y ya estaba preparando sus pertenencias. Quiso salir con un portazo, mostrando los números del blanqueo, pero no tuvo tiempo. El Gobierno se anticipó a la jugada y como buen tiempista, a veces un título puede cambiar toda la historia. Suena mejor "Macri echó a Prat Gay" que "Renunció Prat Gay".

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