Mirados desde la Tierra, tanto el Sol como los planetas del sistema solar orbitan aparentemente a su alrededor. Aún decimos "voy a ver la salida del sol" aunque sabemos que no es el sol el que se mueve. La realidad científicamente consensuada nos muestra que el sol es el centro de nuestro sistema y los astrólogos también lo sabemos, igual que todo el mundo, porque no somos pre-copernicanos. Pero quienes nos incluimos en la cosmovisión humanista seguimos apostando a mirar a representar, a construir estructuras mentales desde la ventana de lo humano.
Desde esa ventana, la astrología toma el punto de vista terrestre mientras que si consideráramos el movimiento del sistema desde el punto de vista del sol -al proporcionarnos otras posiciones relativas- esto daría otra mirada y, en consecuencia, otra astrología, que también podríamos perfectamente practicar y cultivar. Pero es una decisión. Mirar "desde" y no mirar (supuestamente) "lo que realmente es", es una decisión que lleva a una opción representativa, como ocurre con cualquier arte o ciencia. Desde fines del siglo XIX, cuando empezaron a caer las ilusiones positivistas, esta discusión epistemológica se hizo cada vez más visible -para las ciencias y las expresiones de lo humano en su conjunto- y actualmente ya se la enseña incluso en el secundario y en el CBC.
De hecho, cada planeta y cada posición dentro del espacio contiene potencialmente su propia mirada. Cuando dentro de no mucho tiempo nazcan niños en las colonias de Marte, si el punto de vista fuera "marciano-céntrico" obviamente no tendrían a Marte dibujado en sus cartas natales, pero sí a la Tierra y a Fobos y Deimos, los satélites marcianos.
Desde el punto de vista geocéntrico que hemos elegido los astrólogos, tenemos la impresión de que el Sol, la Luna y los planetas orbitan alrededor de la Tierra y los visualizamos como desplazándose ante una lejana pantalla constituida por dibujos de estrellas en el cielo, las constelaciones.
Ese telón de fondo es el zodíaco. Lo usamos dividido en doce fases o ángulos de 30º no solo porque doce es el número divisor más fecundo -los antiguos dirían "esotérico"- para el círculo de 360º, que permite jugar con subdivisiones basadas en el dos, el tres y el cuatro. También porque hay un pulso en el sistema solar que dura treinta días y es el ciclo mensual que liga a la Luna con el Sol: cada treinta días tenemos otra Luna Nueva.
Hay dos maneras de entender el cosmos. Una dice que la posición dentro del espacio es determinante. Desde esta posición, habría un patrón zodiacal visto desde la Tierra, otro visto desde Júpiter, y así sucesivamente y éstos tendrían sus congruencias dentro del holograma, pero serían distintos porque en este caso se parte del supuesto de que "la posición objetiva" es la que determina las diferentes corrientes energéticas.

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Alvaro O
Alvaro O · Hace 9 meses

Bravo, vuelvan unos 5.000 años y hablamos de prejuicios... Ahora que gente que hoy por hoy siga pensando que el sol gira al rededor de la tierra... Ah, claro, debe ser porque Júpiter está en su órbita y su gravedad me afecta, por eso debe ser que no creo nada de esto.


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