Indalecio Calermo, de 58 años, es el vocal de la etnia wichi frente al Instituto Provincial de los Pueblos Indígenas de Salta (IPPIS). Desde Santa Victoria Este, en el departamento Rivadavia, expresó su profunda preocupación por la situación económica que están afrontando las comunidades originarias de la zona. "Los precios están por las nubes y la plata no alcanza", le dijo ayer a El Tribuno. Además aseguró que en Tartagal, desde el año pasado, se cerraron 48 comedores populares.
"La situación está muy mala. Los precios aumentaron mucho y con las pensiones no está alcanzando. Hay lugares que cobran más y otro menos. En Tartagal está $10 el kilo de azúcar y en Santa Victoria Este se la encuentra a $15 y a más de $18 en lugares alejados. Eso mata el bolsillo, porque con $3.200 y tres hijos no alcanza. Hay gente que la está pasando mal y me preocupa lo que puede pasar con la desnutrición. Menos mal que llegó el momento de la pesca, porque la gente que tiene pescado se defiende. Pero estoy muy preocupado", graficó el histórico dirigente wichi.
"Estoy llevando mercadería. Lo hago personalmente, porque cada dirigente es responsable de su pueblo y yo tengo que repartir a todos por igual. Pero no alcanza porque no soy Gobierno y consigo lo que puedo. Es triste para mí porque veo cómo se amontona la gente para recibir. Veo la miseria total y nuestro país es muy rico", analizó.
Calermo pidió que se implemente pronto la quita del IVA a los productos de la canasta básica, aunque dudó que eso se pueda hacer efectivo en localidades como Santa Victoria Este, Rivadavia Banda Sur o Morillo. "Los productos de la canasta están muy altos. Se lleva mucho menos en el carrito. La quita del IVA es muy bueno y creo que en Tartagal se necesita urgente, pero no se cómo va a funcionar en Santa Victoria, porque acá no hay control de ningún tipo a los comercios. Hay un solo súper que nos abastece", analizó Calermo.
"Como representante no estoy de acuerdo con que tomen medidas que afecten a los más pobres", reclamó el vocal de la etnia wichi. Calermo aseguró que le preocupa el cierre de comedores que se viene registrando en el norte desde el año pasado. "En Tartagal desde el año pasado, cerraron 48 comedores en comunidades. Preocupa porque no hay trabajo. La cuestión es que los sacaron y hay 8.000 chicos a la deriva. Es muy serio. Además, los comedores que funcionan tienen problemas para dar alimentos de buena calidad", advirtió.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia