Como suele ocurrir muy a menudo, la flora y la fauna suelen pagar las consecuencias del "progreso" que propone la modernidad. Especialmente, si no se tiene en cuenta este aspecto a la hora de planificar las obras.
Prueba de ello, en el paraje Quirquincho, ubicado a unos 85 km de Santa Victoria no son pocos los animales, silvestres y de corral, que perecen tras caer en la traza por donde se extiende la construcción de un gasoducto.
En comunicación con El Tribuno, Brian Salazar, periodista local, contó: "Caen animales de todo tipo en las zanjas. La gente no los puede rescatar y mueren allí".
Es importante tener en cuenta que en la zona, los pequeños ganaderos crían sus animales a campo, es decir a monte abierto, por lo que las vacas, chivos y chanchos deambulan libremente lo que aumenta en gran medida el riesgo de caer en las extensas zanjas que se extienden a lo largo de la zona rural.
La situación deja entrever la necesidad de poner en marcha, previo a la ejecución de obras de esta magnitud, campañas de concientización en las comunidades rurales sobre las medidas que deben adoptar para proteger el ganado.

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