El programa Ellas Hacen tiene diferentes aristas, a diferencia del Argentina Trabaja. Su tarea social apuntó a lograr el empoderamiento de mujeres que viven en situación de vulnerabilidad y, en muchos casos, son víctimas de violencia de género.
La coordinadora Rita Casula hizo hincapié en este punto y resaltó: "Desde el programa buscamos acompañar los casos de violencia de género que detectamos a través de los relevamientos y los que las mismas chicas nos cuentan".
En tal sentido, indicó que muchas de las beneficiarias viven realidades complejas y que necesitan de la contención e inclusión que significa la educación y el trabajo.
El programa como iniciativa buscaba priorizar a aquellas mujeres de mayor vulnerabilidad. Esto se evidencia en el caso de Salta, donde muchas de las cooperativistas sufren situaciones de violencia o son madres de familias numerosas o con hijos con discapacidad.
En referencia a este panorama, Casula indicó que con el equipo "se busca contenerlas, trabajar su autoestima y formar operadoras territoriales para detectar casos de violencia en los barrios". Además, sostuvo: "Buscamos que logren superarse, superar esas situaciones de desigualdad que viven para estar mejor".
Educación: cuenta pendiente
En muchos casos la misma situación de vulnerabilidad en la que viven las mujeres les impidió por diferentes motivos concluir sus estudios secundarios y en algunos, hasta los primarios.
En este sentido, la terminalidad educativa es otro de los aspectos que aborda el programa para permitir que puedan concluir el sistema escolar formal.
En Salta son muchas las mujeres que aún están en esta etapa formativa, mientras paralelamente se las instruye en diferentes oficios.
Por último, la parte contable es otro de los aspectos que se contemplan en las capacitaciones. La formación apunta a la administración de las cooperativas.
"No es solo capacitarse para construir. Las mujeres pasan por toda una serie de talleres que las preparan para que puedan desenvolverse con sus cooperativas, saber gestionarlas, comunicarse y hasta interactuar en el día a día", explicó Casula.
En diálogo con integrantes del programa, cooperativistas de Abriendo Caminos y de Muye, manifestaron que el Ellas Hacen generó cambios en sus vidas.
Lo económico no es el más relevante, sino que la transformación en su autopercepción como mujeres y el encuentro con su capacidad de acción son sostenidas como fundamentales para repensarse en el plano familiar y social.
"Lo más importante para mí fue ver que podía superarme", manifestó Analía Ortiz. La mujer además comentó que, a través de las capacitaciones, logró construir su casa, lo que fue una gran satisfacción frente al prejuicio de que las mujeres no realizan ese tipo de tareas.
"Yo siempre digo que las mujeres podemos todo lo que nosotras nos proponemos", finalizó la trabajadora y madre de familia.

Ellas hacen, ellas dicen El valor del trabajo
Analía tiene 29 años, vive en barrio Solidaridad y es madre de 5 hijos.
Dijo que "el programa nos benefició un montón y lo más importante es que pude independizarme", relató.
Manifestó que hay mucha expectativa en la cooperativa por comenzar con el trabajo en las obras. "Nosotras ya nos capacitamos 2 años y ahora queremos trabajar. Las chicas están muy ilusionadas porque eso nos va a ayudar a crecer mucho más", argumentó.
"Hay mucho machismo, piensan que las mujeres no podemos hacer albañilería o pintura. Pero ya demostramos que podemos", sostuvo.
Dudas por el pago del beneficio
La presidenta de la cooperativa Muye, es madre y tiene 4 hijos, uno de ellos con discapacidad. La organización que dirige está integrada por 22 mujeres de los barrios, Don Emilio, Villa Palacios, Parque Nacionales, entre otros.
La referente mostró cierta incertidumbre por el pago mensual. "En enero no cobramos, supuestamente eso ya vino incluido con el mes de diciembre. Ahora veremos qué sucede en febrero, pero oficialmente no sabemos nada", manifestó
También pidió comenzar con las obras."Somos mujeres que queremos trabajar y esperamos poder hacerlo". Presidenta COOP. MUYE
Últimos en la lista
La iniciativa fue pensada en tres etapas. Se comenzó a implementar en 2013 y en un primer momento apuntó a los 36 distritos del conurbano bonaerense.
Luego la segunda etapa incluyó a las provincias de Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Misiones y Tucumán.
Mientras que recién la última se extendió a las regiones NEA, NOA y Cuyo.
Salta se encontraba en el último grupo beneficiado, otro de los motivos que explica la demora para comenzar con las tareas ocupacionales.

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